TIEMPO Y SALUD MENTAL

14 de octubre de 2025

Los cambios estacionales como las altas temperaturas o el frío pueden suponer un papel importante en la variación emocional de algunas personas, pero más allá de esto, los ciclos anuales de invierno, primavera, verano y otoño, también pueden interferir en el comportamiento y estado de ánimo.


En el artículo Echeburúa, E. denomina a este suceso como “meteorosensibilidad”, esto se puede manifestar de diferentes formas:


- En zonas geográficas o épocas en las que hay inviernos largos con poca luz solar se produce una disminución de serotonina (neurotransmisor clave para el estado de ánimo, la motivación y la energía) y alteraciones en la melatonina que pueden producir trsiteza, pensamientos negativos, cansancio, sentimientos de culpabilidad, entre otros.

- En zonas donde hay mucho viento se asocia con sensación de irritabilidad, agobio, insomnio y fatiga. También con nerviosismo, problemas de concentración y dolores de cabeza.

- En casos de olas de calor bruscas pueden descompensar a pacientes con ciertos trastornos mentales graves.


En opinión del Dr. Carbonell y M. Miranda, es importante tener en cuenta como influyen estos factores en nuestro estado de ánimo, sobre todo en personas que ya se encuentran en manos de profesionales de la salud mental, para así poder llevar a cabo un buen seguimiento y apoyo ante la posibilidad de experimentar alguno de estos síntomas.


Por Instituto Carbonell 5 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que la verdadera belleza surge del equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Señala que cuidar el cuerpo implica hacer deporte, atender la imagen y aceptarse, no necesariamente siguiendo patrones sociales, sino sintiéndose a gusto con uno mismo. En cuanto a la mente, destaca la importancia del aprendizaje continuo, la autocomprensión y la capacidad de convivir con la diversidad de opiniones y conflictos, entendiendo que el crecimiento personal es un proceso dinámico e individual. Respecto al espíritu, aclara que no se trata únicamente de religión, sino de encontrar un sentido de vida: un propósito que motive, ya sea la familia, el trabajo, las relaciones o cualquier proyecto vital. Cultivar ese sentido aporta estabilidad y felicidad. Concluye que la combinación armónica de estos tres pilares genera una belleza interna y externa auténtica, que se proyecta hacia los demás. Advierte, sin embargo, que es importante evitar el exceso de expectativas y la autoexigencia desmedida, ya que muchas veces no nos percibimos con la misma belleza real que los demás sí reconocen como fruto de ese trabajo integral.
Por Instituto Carbonell 4 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que en una relación no se trata de elegir entre proyecto personal o proyecto de pareja, sino de aprender a compatibilizarlos. Señala que muchas crisis surgen cuando uno siente que su proyecto de vida —profesional, académico o personal— no es tenido en cuenta por la otra parte, o cuando los caminos individuales parecen no converger. Advierte que no es fácil equilibrar aspiraciones distintas: hobbies exigentes, estudios, metas profesionales o estilos de vida pueden generar tensiones si no hay comunicación. Sin embargo, observa que las parejas que funcionan bien son aquellas donde ambos hablan abiertamente, se apoyan mutuamente y celebran los logros individuales como propios. Subraya que es muy difícil que una relación prospere si uno se abandona completamente para vivir solo el proyecto del otro, salvo que lo haga verdaderamente suyo. La clave está en el apoyo recíproco: ayudar a que el otro se realice personal y profesionalmente, mientras ambos invierten energía en construir un proyecto común. Concluye que la relación se fortalece cuando cada miembro cuida su desarrollo individual y, al mismo tiempo, ambos trabajan activamente para que la pareja también crezca como un proyecto compartido.
Por Instituto Carbonell 3 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que San Valentín puede convertirse en un día delicado si no se gestionan bien las expectativas dentro de la pareja. Señala que muchas personas proyectan en esa fecha la ilusión de una cena especial, un detalle romántico o una experiencia significativa, y el problema surge cuando uno de los dos no le da la misma importancia. Advierte que esa diferencia de expectativas puede generar decepción y conflictos innecesarios. Por eso, en su opinión, en una fecha como esta es preferible “pasarse” que quedarse corto: si el gesto resulta excesivo, siempre podrá ajustarse, pero si se percibe como insuficiente, la otra persona puede interpretarlo como falta de interés o de valoración. Concluye que la clave está en cuidar y planificar el día con intención, entendiendo que más que el gasto o la espectacularidad, lo que realmente se pone en juego es la sensación de sentirse importante y tenido en cuenta dentro de la relación.