Instituto carbonell

7 modos de combatir el estrés

28 de septiembre de 2015

Una vida ajetreada, un exceso de responsabilidades, el ámbito laboral, el familiar o la conciliación de todos estos factores hacen que muchas personas sufran estrés. El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional provocado por una exigencia de rendimiento superior a la normal. Y de no controlarlo, es probable que derive en trastornos tanto físicos como mentales.

A continuación os sugerimos una serie de herramientas muy útiles a la hora de combatir el estrés diario y mejorar así nuestra calidad de vida:

  1. Activarse

Prácticamente cualquier forma de actividad física resulta muy útil a la hora de aliviar el estrés. Sin importar nuestra condición física, un poco de ejercicio siempre es recomendable ya que fomenta las endorfinas y demás componentes químicos cerebrales que producen bienestar.

  1. Reír

El buen sentido del humor, aunque no sea una cura como tal, sí es un componente fundamental a la hora de ayudarnos a sentirnos mejor. La risa alivia la carga mental, provoca cambios físicos positivos y relaja la respuesta del estrés.

  1. Socializarse

El estrés y la irritabilidad a menudo provocan que nos aislemos. En lugar de eso, debemos potenciar nuestros vínculos sociales y quedar con amigos y familia. Este contacto social funciona como liberador de estrés porque, además de distracción, proporciona apoyo y ayuda.

  1. Reafirmarse

No podemos pretender hacer de todo sin que ello nos pase factura. Es necesario aprender a decir que no y a delegar responsabilidades con el fin de gestionar nuestro estrés. A veces, al aceptarlo todo relegamos nuestras necesidades a un segundo plano. Debemos reafirmarnos como personas.

  1. Dormir

El estrés suele afectar al sueño ya que demasiado que hacer y demasiado en lo que pensar no nos permite descansar como es debido. Y, desde luego, la cantidad y calidad de nuestro sueño afecta al estado de ánimo, nivel de energía, concentración y funcionamiento en general. Debemos buscar una rutina relajante para poder dormir en condiciones.

  1. Escribir

Aunque pueda sonar raro, escribir un diario, anotar nuestros pensamientos y sensaciones suele ser una buena vía a la hora de liberar tensiones. Escribe lo que pase por tu mente, sin pensarlo y sin buscar estilo ni perfección. Una vez hayas sacado tus pensamientos, puedes deshacerte de ellos o guardarlos para reflexionar más adelante.

  1. Ayuda profesional

Si las medidas de autogestión del estrés no nos funcionan, lo adecuado es buscar un refuerzo en la ayuda de un profesional. En situaciones de bloqueo o al sentirnos sobrepasados, la terapia es una magnífica solución.

Por Instituto Carbonell • 2 de octubre de 2026
La salud mental es una parte de nuestra salud global y, así cómo vamos al médico para un problema físico, es importante también acudir a especialistas en salud mental para cuidarnos. En la entrevista de La Vanguardia, Álvaro Moleón, psiquiatra de la Unidad de Hospitalización de Salud Mental del Hospital Virgen del Rocío y director del Instituto Andaluz de Salud Cerebral en Sevilla, habla de la importancia de tratar la salud mental con naturalidad y de pedir ayuda cuando no estamos bien. En el artículo también explica la diferencia entre experimentar emociones como la tristeza y padecer un trastorno como la depresión. Experimentar emociones o malestar emocional no implica tener un trastorno, sin embargo cuando éstas provocan un malestar que se cronifica en el tiempo, se intensifican o empiezan a afectar en nuestro día a día, es importante prestarles atención, no normalizar ese sufrimiento y pedir ayuda a un especialista en salud mental. Uno de los retos actuales de la salud mental, hoy en día, es el exceso de información que obtenemos a través de las redes sociales y la inteligencia artificial, sobre todo en los más jóvenes, y los autodiagnósticos que se hacen a través de ello. Contar con información puede ser útil, pero un autodiagnóstico no puede sustituir la valoración de un profesional. En opinión del Dr. Carbonell, es importante pedir ayuda a profesionales cuando lo que sentimos nos afecta en nuestro día a día, ya que así, se puede actuar de una forma temprana y puede marcar una diferencia en mejorar el bienestar y evolución de los trastornos mentales.
Por Instituto Carbonell • 30 de septiembre de 2026
Según José Luis Trejo, neurocientífico e investigador en el centro de Neurociencias Cajal, expone que hacer ejercicio ayuda a mejorar el funcionamiento de las neuronas, mejora las conexiones entre ellas y puede contribuir a aumentar la capacidad cognitiva. Además, el ejercicio puede tener efectos positivos sobre el estado de ánimo y ayudar a reducir síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión. Desde una perspectiva psicológica, también es importante diferenciar entre hacer ejercicio y llevar una vida activa. Pasar muchas horas sentado o realizando actividades sedentarias puede afectar negativamente al bienestar. Por ello, no es necesario realizar siempre entrenamientos intensos, sino incorporar pequeños momentos de movimiento durante el día, como caminar, subir escaleras o levantarse periódicamente. Otro aspecto importante es la relación entre ejercicio, estrés y bienestar. Aunque la actividad física puede ser beneficiosa, realizarla de manera excesiva puede convertirse en una fuente de estrés. Esto demuestra que buscar constantemente la perfección o exigirnos demasiado, incluso en aspectos relacionados con la salud, puede terminar siendo perjudicial para nuestro bienestar psicológico. Además, nuestros hábitos diarios pueden influir en nuestro bienestar. Dormir bien, tener una alimentación adecuada, hacer ejercicio y controlar el estrés son factores que ayudan a mantener una buena salud física y psicológica. En opinión del Dr. Carbonell, es importante mantenerse activo, pero también encontrar un equilibrio y no convertir el ejercicio en una fuente de estrés. Por ello, cuidar el cuerpo también es una forma de cuidar nuestra mente.
Por Instituto Carbonell • 25 de septiembre de 2026
Según el estudio publicado en The Conversation , realizado por Miguel Ángel Castro Nogueira, doctor en Antropología, Laureano Castro, doctor por la Universidad Complutense de Madrid, y Miguel Ángel Toro Ibáñez, Doctor e investigador, proponen que los seres humanos pensamos que somos racionales y que tomamos decisiones basándonos en los hechos. Sin embargo, muchas veces mantenemos ideas equivocadas, ignoramos información que contradice lo que pensamos o justificamos decisiones que no han sido acertadas.  El razonamiento humano no sirve solamente para buscar la verdad, sino también para relacionarnos con otras personas. Muchas veces razonamos para defender nuestras decisiones, convencer a los demás o mantener nuestras ideas dentro de un grupo. Esto puede explicar por qué nos resulta más fácil encontrar errores en las opiniones de otras personas que reconocer los nuestros y por qué tendemos a buscar información que confirma lo que ya pensamos. Nuestras creencias también se forman a través de lo que aprendemos de otras personas y de nuestro entorno. Desde pequeños recibimos aprobación o rechazo y vamos aprendiendo qué comportamientos e ideas son aceptadas. Con el tiempo, algunas de estas ideas pueden parecernos naturales y evidentes, aunque hayan sido aprendidas. Por eso, cambiar de opinión puede resultar difícil, ya que nuestras creencias están relacionadas con nuestras experiencias, emociones y relaciones con los demás. Aun así, la racionalidad puede desarrollarse mediante la ciencia, el pensamiento crítico y el intercambio de ideas. Estos permiten revisar nuestras creencias y corregir algunos errores. Por tanto, la racionalidad no depende únicamente de cada persona, sino también de la capacidad de la sociedad para crear espacios en los que podamos cuestionar nuestras propias ideas y cambiar de opinión cuando sea necesario. En opinión del Dr.Carbonell, no siempre razonamos de manera objetiva, sino que muchas veces buscamos confirmar lo que ya creemos. Por eso, es importante desarrollar el pensamiento crítico y aprender a cuestionar nuestras propias ideas.