Instituto carbonell

Causas de las enfermedades de la salud mental

29 de julio de 2019

La pregunta de por que desarrollamos una enfermedad de la salud mental lleva sobre la mesa mucho tiempo. Hay quienes piensan que el desarrollarlo o no depende de cómo sea tu entorno y de lo que esté pasando en tu vida y otros que piensan que tienen que ver con los genes que naces, es decir, con la biología.

Desde hace años sabemos que al igual que en cualquier otra enfermedad, ambos factores son importantes. El artículo “etiología en psiquiatría: aceptando la realidad de la causalidad poligenicoambiental de las enfermedades mentales” publicado en el World Psychiatry en 2017 profundiza más sobre este tema.

Factores genéticos

  En muchos trastornos de la salud mental, nos encontramos con que hay una base genética que predispone a la persona a sufrir esa enfermedad. Esto supone que es mucho más probable que alguien sufra alguna enfermedad de la salud mental si tiene algún familiar cercano que la padezca, especialmente si se trata de un padre o una madre.

Esta predisposición existe en todos los trastornos de la salud mental en mayor o menor medida. De hecho, un 23% de los casos de trastorno bipolar están explicados únicamente por variantes genéticas.  

Factores psicológicos, sociales y ambientales

Aunque el aspecto genético es muy importante también lo es lo que ha ido sucediendo en el entorno de la persona. Así pues, en la mayoría de casos debe haber algún suceso o una acumulación de sucesos que hagan que la persona desarrollo un trastorno de la salud mental.

La mayoría de estudios destacan la importancia de las adversidades durante la infancia. Por ejemplo, si los padres eran excesivamente protectores, acaba marcando la forma de afrontar los problemas que tendrás como adulto y por tanto, la forma en que estos te afectan.

Por otra parte también son importantes los sucesos estresantes que sucedan en el mismo momento, como podría ser la separación de la pareja, el cambio de trabajo, etc. Lo cual nos puede llevar a sufrir algún trastorno como depresión o ansiedad. De hecho, a partir de un estudio se creó un listado llamado “sucesos vitales estresantes” donde se describe el impacto que cada suceso concreto puede tener en tu vida.

Alcohol y drogas

Dentro de los factores ambientales, también podríamos incluir el impacto que tienen los tóxicos. Así pues, El uso de las sustancias generan una patología por si mismas y al mismo tiempo pueden predisponer o precipitar enfermedades de la salud mental, por ejemplo, el consumo de cannabis muchas veces inicia los trastornos bipolares o esquizofrénicos.

En opinión del Dr. Carbonell este estudio nos aproxima de manera sencilla y comprensible las causas multifactoriales que pueden llevar a padecer una enfermedad de la salud mental.

Por Instituto Carbonell • 2 de octubre de 2026
La salud mental es una parte de nuestra salud global y, así cómo vamos al médico para un problema físico, es importante también acudir a especialistas en salud mental para cuidarnos. En la entrevista de La Vanguardia, Álvaro Moleón, psiquiatra de la Unidad de Hospitalización de Salud Mental del Hospital Virgen del Rocío y director del Instituto Andaluz de Salud Cerebral en Sevilla, habla de la importancia de tratar la salud mental con naturalidad y de pedir ayuda cuando no estamos bien. En el artículo también explica la diferencia entre experimentar emociones como la tristeza y padecer un trastorno como la depresión. Experimentar emociones o malestar emocional no implica tener un trastorno, sin embargo cuando éstas provocan un malestar que se cronifica en el tiempo, se intensifican o empiezan a afectar en nuestro día a día, es importante prestarles atención, no normalizar ese sufrimiento y pedir ayuda a un especialista en salud mental. Uno de los retos actuales de la salud mental, hoy en día, es el exceso de información que obtenemos a través de las redes sociales y la inteligencia artificial, sobre todo en los más jóvenes, y los autodiagnósticos que se hacen a través de ello. Contar con información puede ser útil, pero un autodiagnóstico no puede sustituir la valoración de un profesional. En opinión del Dr. Carbonell, es importante pedir ayuda a profesionales cuando lo que sentimos nos afecta en nuestro día a día, ya que así, se puede actuar de una forma temprana y puede marcar una diferencia en mejorar el bienestar y evolución de los trastornos mentales.
Por Instituto Carbonell • 30 de septiembre de 2026
Según José Luis Trejo, neurocientífico e investigador en el centro de Neurociencias Cajal, expone que hacer ejercicio ayuda a mejorar el funcionamiento de las neuronas, mejora las conexiones entre ellas y puede contribuir a aumentar la capacidad cognitiva. Además, el ejercicio puede tener efectos positivos sobre el estado de ánimo y ayudar a reducir síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión. Desde una perspectiva psicológica, también es importante diferenciar entre hacer ejercicio y llevar una vida activa. Pasar muchas horas sentado o realizando actividades sedentarias puede afectar negativamente al bienestar. Por ello, no es necesario realizar siempre entrenamientos intensos, sino incorporar pequeños momentos de movimiento durante el día, como caminar, subir escaleras o levantarse periódicamente. Otro aspecto importante es la relación entre ejercicio, estrés y bienestar. Aunque la actividad física puede ser beneficiosa, realizarla de manera excesiva puede convertirse en una fuente de estrés. Esto demuestra que buscar constantemente la perfección o exigirnos demasiado, incluso en aspectos relacionados con la salud, puede terminar siendo perjudicial para nuestro bienestar psicológico. Además, nuestros hábitos diarios pueden influir en nuestro bienestar. Dormir bien, tener una alimentación adecuada, hacer ejercicio y controlar el estrés son factores que ayudan a mantener una buena salud física y psicológica. En opinión del Dr. Carbonell, es importante mantenerse activo, pero también encontrar un equilibrio y no convertir el ejercicio en una fuente de estrés. Por ello, cuidar el cuerpo también es una forma de cuidar nuestra mente.
Por Instituto Carbonell • 25 de septiembre de 2026
Según el estudio publicado en The Conversation , realizado por Miguel Ángel Castro Nogueira, doctor en Antropología, Laureano Castro, doctor por la Universidad Complutense de Madrid, y Miguel Ángel Toro Ibáñez, Doctor e investigador, proponen que los seres humanos pensamos que somos racionales y que tomamos decisiones basándonos en los hechos. Sin embargo, muchas veces mantenemos ideas equivocadas, ignoramos información que contradice lo que pensamos o justificamos decisiones que no han sido acertadas.  El razonamiento humano no sirve solamente para buscar la verdad, sino también para relacionarnos con otras personas. Muchas veces razonamos para defender nuestras decisiones, convencer a los demás o mantener nuestras ideas dentro de un grupo. Esto puede explicar por qué nos resulta más fácil encontrar errores en las opiniones de otras personas que reconocer los nuestros y por qué tendemos a buscar información que confirma lo que ya pensamos. Nuestras creencias también se forman a través de lo que aprendemos de otras personas y de nuestro entorno. Desde pequeños recibimos aprobación o rechazo y vamos aprendiendo qué comportamientos e ideas son aceptadas. Con el tiempo, algunas de estas ideas pueden parecernos naturales y evidentes, aunque hayan sido aprendidas. Por eso, cambiar de opinión puede resultar difícil, ya que nuestras creencias están relacionadas con nuestras experiencias, emociones y relaciones con los demás. Aun así, la racionalidad puede desarrollarse mediante la ciencia, el pensamiento crítico y el intercambio de ideas. Estos permiten revisar nuestras creencias y corregir algunos errores. Por tanto, la racionalidad no depende únicamente de cada persona, sino también de la capacidad de la sociedad para crear espacios en los que podamos cuestionar nuestras propias ideas y cambiar de opinión cuando sea necesario. En opinión del Dr.Carbonell, no siempre razonamos de manera objetiva, sino que muchas veces buscamos confirmar lo que ya creemos. Por eso, es importante desarrollar el pensamiento crítico y aprender a cuestionar nuestras propias ideas.