Instituto carbonell

PENSAR DEMASIADO (OVERTHINKING)

23 de mayo de 2025

¿Alguna vez has sentido que no puedes dejar de darle vueltas a un problema, como si tu mente no tuviera botón de "pausa"? Eso es lo que se conoce como overthinking, o en español, pensar demasiado. Pensar sobre las cosas es algo natural, útil y necesario. Pero cuando pensar se convierte en darle mil vueltas a lo mismo, imaginando todos los "¿y si...?" posibles, entonces puede producir un agotamiento, mayor estrés y en algunos casos bloqueos ante ciertas situaciones.


¿Cómo saber si estás cayendo en el overthinking? Algunas señales comunes:


  • Problemas a la hora de tomar decisiones.
  • Preocupación excesiva por todo lo que podría salir mal.
  • Problemas para dormir porque tu cabeza no para de pensar.
  • Elevada autocrítica, repasas tus errores y te preguntas qué pensarán los demás.
  • Dificultad para desconectar de un pensamiento aunque quieras dejarlo atrás.


El overthinking suele estar relacionado con el miedo a equivocarse, la inseguridad o el deseo de tener todo bajo control. En opinión del Dr. Carbonell y M. Miranda, cuando este patrón de pensamientos repetitivos genera malestar significativo o interfiere con las actividades cotidianas, lo más recomendable es buscar ayuda de un profesional de la salud mental.

Por Instituto Carbonell • 16 de octubre de 2026
Una tendencia muy habitual que solemos tener es la de procrastinar, es decir, posponer tareas o decisiones para otro momento. Este tipo de comportamiento solemos hacerlo de forma frecuente pero puede llegar a afectar nuestro bienestar psicológico. Pero si es así, ¿por qué posponemos las cosas para más adelante? En el artículo publicado en el País Semanal en marzo de 2026 por Pilar Jericó, Doctora en Organización de Empresas y Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, explica qué hay varios factores que influyen en este comportamiento como pueden ser emociones como el miedo, la inseguridad, el perfeccionismo o la dificultad para gestionar ciertas situaciones o el malestar que puedan derivar de ellas. Como comentan varios expertos, la procrastinación no es falta de organización o pereza, sino que se da por esas emociones que no podemos gestionar bien y que hacen que aplazar una tarea nos genere un alivio temporal, aunque en realidad, este hecho puede conllevar a aumentar posteriormente la ansiedad, estrés o la culpa y afectar a nuestra autoestima. Para hacer frente a este hábito, los expertos recomiendan aprender a identificar las emociones que nos llevan a evitar o posponer una tarea, empezar poco a poco con pequeños pasos como dedicarle al principio cinco minutos, reducir las distracciones y ponernos objetivos realistas, reduciendo la autoexigencia. Aún así, hay que aprender a distinguir entre evitar una situación por miedo o inseguridad o, si se ha pospuesto por un agotamiento real que requiera de un descanso.  En opinión del Dr. Carbonell, es importante comprender que detrás de la tendencia de procrastinar hay emociones que hay que aprender a identificar y gestionar para mejorar el bienestar psicológico.
Por Instituto Carbonell • 16 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que ceder es necesario en una relación de pareja para alcanzar un equilibrio, pero hacerlo de manera constante por miedo a perder a la otra persona puede generar una relación tóxica. Renunciar continuamente a las propias necesidades y no ser capaz de decir que no solo prolonga una situación que probablemente terminará siendo más dolorosa.  Señala que es importante no perder la propia esencia, el amor propio ni la autoestima por intentar mantener una relación. Si para que la pareja funcione una persona tiene que ceder siempre, considera que puede ser más saludable alejarse de esa situación y priorizar el propio bienestar.