El duelo en pandemia

6 de mayo de 2021
El duelo es el proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier pérdida de un ser querido. Esta pandemia ha cambiado este proceso psicológico de forma radical. Las familias no se han podido despedir de sus seres queridos cómo les hubiera gustado. Esto produce un sufrimiento prolongado, incluso pudiendo desarrollar depresión, ansiedad u otros trastornos. A este dolor se le juntan sentimientos de culpa, frustración, rabia, … Todo esto se produce porque el amor y afecto que sentimos por nuestros allegados se ha quedado reprimido por la situación actual en la que nos encontramos.

El duelo en situaciones extremas, como en la que nos encontramos, se denomina “duelo de riesgo”, ya que es más complicado que en condiciones normales al producirse de forma inesperada. y no poder realizar un “rito de despedida”, que ayuda y facilita a superar mejor la pérdida. 

Los expertos explican que cada persona actúa de forma diferente a la muerte. Todas las formas son válidas y normales. Se aconseja buscar ayuda de profesionales de la salud mental para expresar los sentimientos y estar acompañado durante el proceso. 

En opinión del psiquiatra Dr. Carbonell, desde Palma, estamos ante una situación excepcional que requiere de unas medidas específicas para enfrentarnos a ella. En este caso, queda reflejado lo importante que es tener un apoyo psicológico y psiquiátrico para enfrentarnos a la pérdida de un ser querido.



Fuente: periódico ABC

Por Instituto Carbonell 8 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que identificar a un narcisista en la primera cita es muy difícil, porque suelen mostrar una versión idealizada de sí mismos: empáticos, atentos y encantadores, con el objetivo de ganarse tu confianza y alcanzar sus propios intereses. Señala que no existe un cuestionario infalible para detectarlos de inmediato, pero recomienda observar ciertos aspectos: preguntar con naturalidad por relaciones anteriores, duración de las parejas, vínculo con la familia, estabilidad laboral o coherencia en su trayectoria personal. Las evasivas constantes, las historias poco congruentes o los cambios en la versión de los hechos pueden ser señales de alerta. Destaca que el tiempo es el mejor aliado, ya que las inconsistencias acaban apareciendo. Si perciben que han sido descubiertos, pueden desaparecer (ghosting) o mostrar su verdadera actitud. Por eso, subraya la importancia de mantener la agudeza, la calma y la capacidad de confrontar con educación cuando algo no encaja. Concluye que más que buscar etiquetas rápidas, se trata de observar coherencia entre palabras y hechos, y protegerse de perfiles que solo buscan beneficiarse sin tener en cuenta tus necesidades.
Por Instituto Carbonell 7 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que las personas insaciables son aquellas a las que nunca les basta lo que haces por ellas, porque priorizan constantemente sus propias necesidades y objetivos por encima de los tuyos. Señala que suelen buscar cumplir sus deseos sin prestar verdadera atención a la reciprocidad, lo que genera relaciones desequilibradas donde uno siempre da y el otro apenas corresponde. Advierte que al principio este perfil no siempre es fácil de detectar, pero cuando se observa que la relación va en una sola dirección —cuando cuesta que devuelvan un favor o muestren la misma disponibilidad— es momento de reflexionar. Subraya la importancia de poner límites por salud mental, entendiendo que la amistad y cualquier vínculo sano deben basarse en el “quid pro quo”, en la reciprocidad. Aprender a decir “no” y no estar siempre disponible es fundamental para evitar el abuso emocional. Concluye que identificar a las personas insaciables y marcar límites claros es un acto de autocuidado necesario para mantener relaciones más equilibradas y saludables.
Por Instituto Carbonell 6 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que los cambios de humor forman parte de la naturaleza humana, igual que las estaciones del año: hay días en los que nos sentimos eufóricos y otros en los que todo parece salir mal. Señala que estas fluctuaciones pueden deberse a múltiples factores, como cambios hormonales, estrés laboral, exámenes, clima, cansancio o incluso alteraciones biológicas. Subraya que, hasta cierto punto, son normales y debemos aprender a convivir con ellos desde la tolerancia, tanto hacia nosotros mismos como hacia los demás. Sin embargo, advierte que cuando estos cambios impiden llevar una vida normal, mantener una relación estable o funcionar adecuadamente en el día a día, es momento de buscar ayuda profesional para identificar qué está ocurriendo. También enfatiza la importancia de poner límites: comprender que alguien tenga un mal día no significa aceptar comportamientos dañinos o faltas de respeto. Concluye que los cambios de humor son habituales, pero deben gestionarse con responsabilidad, equilibrio y, si es necesario, apoyo especializado.