¿Están los hombres más solos en la sociedad actual?

16 de enero de 2018

Desde la infancia, se les dice a los niños que deben ser duros, asertivos y sobretodo masculinos. Estos mensajes están tan integrados en la sociedad, que casi cualquier publicidad que nos encontramos en los medios de comunicación dirigida a hombres va sobre “que significa ser un hombre”. A continuación, describimos 5 razones por las que los hombres tienen que lidiar con la sociedad actual desde la soledad.

  1. Los hombres tienen miedo a parecer débiles.

A la mayoría de los hombres se les dice que para ser un hombre debes sacarte las castañas del fuego y sobreponerte tu solo a las situaciones. El quejarse es de débiles.

El problema es que algunos de estos hombres no pueden hacerlo ya que sufren depresión, ansiedad o una mezcla de ambas patologías. Ningún hombre quiere parecer débil. Para evitarlo es mucho mas fácil no admitir que tienes problemas. Lo cual nos lleva al punto siguiente.  

  1. Los hombres no hablan sobre sus sentimientos.

Esta es la razón más importante por la que los hombres se sienten solos. Pues desde que nacemos se nos dice que los “hombres de verdad” no hablan de sus sentimientos.

Debido a esto la mayoría de los hombres prefieren hablar de cualquier cosa antes que hablar de lo que sienten. Esto no es porque no quieran hablar sobre ello, si que quieren. Pero debido a los estándares masculinos tan tóxicos que tenemos, tienen miedo a ser juzgados. Este miedo nos conduce al siguiente punto.

 

  1. La mayoría no se siente cómodo con parecer vulnerable.

Algo muy común en los hombres es tener muchas amistades superficiales, pero pocas amistades verdaderas. El motivo es que para tener una amistad profunda con alguien, y no ser solo “colegas” tienes que ser vulnerable. Es decir, tienes que mostrar sentimientos.

 

  1. Asertividad hiper-masculina.

No hay nada malo en ser asertivo. De hecho, la habilidad para ir a por lo que quieres en la vida es un regalo. Pero el mensaje que envuelve todo esto puede ser nocivo.

No todos los chicos nacen programados para ser alfa. Por algunas razones que no entendemos del todo, algunos son mas seguros por naturaleza que otros. Para los que no lo son, estos supone que se sientan menos hombres, ya que no se comportan como se espera de ellos.

Antes de intentar volverse algo que no son, muchos prefieren aislarse de los demás y retraerse. Esto es una de las razones mas importantes por las que los chicos se sienten solos.

  1. Pocas oportunidades de crear lazos.

  Los estudios nos indican que la mayoría de hombres consiguen crear lazos al compartir experiencias intensas. Ejemplos de ello incluyen el servicio militar o estar en un equipo deportivo.

Pero que sucede cuando no te ocurre ninguna de estas experiencias o cuando los amigos que has hecho en estas experiencias no están? Para los chicos es un verdadero problema.

 

Hay algunas opciones.

Por ejemplo, unirnos a un gimnasio, apuntarnos a un grupo de corredores o a un grupo de excursionismo. Pero para personas que llevan mucho tiempo sintiéndose solos, establecer vínculos puede ser muy difícil.

Entonces, ¿cual es la solución? Bueno, aunque no hay una respuesta clara, lo que si que sabemos es que debemos cambiar los estándares masculinos. Si no lo hacemos este problema continuará extendiéndose.

En opinión del Dr. Carbonell, de la misma manera que la figura de la mujer en la sociedad ha cambiado enormemente, en los últimos años, el hombre también debe evolucionar para poder adaptarse a la sociedad actual. En este caso consiste en humanizar la figura del hombre y vencer los estereotipos que existen en nuestra sociedad, que no son rentable y que llevan al aislamiento y por consiguiente a un mayor riesgo de padecer una enfermedad mental.

Por Instituto Carbonell 4 de junio de 2026
Cuando tenemos hambre no solo lo notamos físicamente, sino que también afecta a cómo nos sentimos y a nuestro comportamiento. Desde la fisiología, se explica por una bajada de los niveles de glucosa que lleva a que el cerebro disponga de menos energía para poder controlar las conductas y emociones. A su vez, se libera cortisol que provoca un estado de alerta y baja la capacidad de empatía y de control de las emociones. Ciertas investigaciones, como el estudio israelí “Factores externos en las decisiones judiciales” del 2011 realizado por Shai Danziger, Jonathan Levav y Liora Avnaim-Pesso, han señalado que si pasamos muchas horas sin comer nos volvemos más irritables y tenemos más conductas impulsivas y negativas. Este fenómeno es conocido como hangry , una combinación entre hungry (que significa hambriento) y angry (que significa enfadado), incluido en el Diccionario de Oxford en enero de 2018. La catedrática de Fisiología y Bases Fisiológicas de la Nutrición, Marta Garaulet, explica que tiene una base biológica y no se da únicamente en humanos. Asimismo, el estudio “¿Tienes hambre? Cuando el hambre se concibe como una emoción” publicado en la revista Emotion en 2018 por Jennifer K. MacCormack y Kristen A. Lindquist de la Asociación Estadounidense de Psicología, destacó que este fenómeno no solo ocurre por tener hambre, sino también por la interacción con situaciones desagradables o estresantes del día a día. Una de las cosas que ayudan a controlar estas situaciones es ser consciente de que tenemos hambre, ya que entender que el mal humor viene dado por una necesidad física reduce las conductas impulsivas y ayuda a tener mejores estrategias para afrontar situaciones negativas. A su vez, tener unos horarios y pautas a la hora de comer y saber escuchar las señalas del propio cuerpo ayuda a tener un mejor estado de ánimo y una mayor gestión de las emociones. En opinión del Dr. Carbonell, hay que saber escuchar al cuerpo y entender que, si reaccionamos mal a ciertas situaciones, puede ser debido a la necesidad de comer, de esta manera controlaremos mejor la impulsividad y reacción ante ciertas situaciones.
Por Instituto Carbonell 4 de junio de 2026
El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, aborda un tema muy presente en las relaciones humanas: las segundas intenciones . ¿Por qué hace alguien algo por nosotros? ¿Hay siempre un interés oculto detrás de cada gesto amable? Su reflexión nos invita a ver el tema con madurez y equilibrio. Desde el punto de vista psicológico, todas nuestras acciones están motivadas por algo . Incluso los gestos altruistas, solidarios o generosos suelen estar acompañados de un beneficio interno: sentirnos bien, conectar con alguien, generar vínculos, ser valorados, obtener reconocimiento o simplemente vivir en coherencia con nuestros valores. Según el Dr. Carbonell, este "beneficio secundario" no convierte a la acción en falsa o interesada , sino que forma parte de la complejidad del comportamiento humano. Sin embargo, no podemos pasar al extremo de pensar que todo el mundo actúa siempre con fines egoístas o manipuladores . La vida en sociedad exige colaboración, empatía y reciprocidad. Asumir que todo gesto amable esconde una intención oscura genera desconfianza, paranoia o aislamiento emocional , lo cual puede ser más dañino que una decepción puntual. Por otro lado, tampoco conviene ser ingenuos . Algunas personas sí pueden acercarse con intenciones claras, como obtener un favor, ejercer control, buscar una relación sexual o manipular emocionalmente. En estos casos, la clave está en nuestra capacidad de observación y en la experiencia acumulada : con el tiempo, aprendemos a leer señales, patrones de comportamiento y diferencias entre una ayuda sincera y un interés encubierto. Pero lo más importante, como subraya el Dr. Carbonell, es aprender a poner límites . Aunque otra persona tenga una segunda intención, tú decides hasta dónde permites que llegue . Tu claridad, tu capacidad para comunicar lo que esperas o no de una relación, y tu firmeza para proteger tus espacios emocionales, son tus herramientas más valiosas.
Por Instituto Carbonell 3 de junio de 2026
El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, reflexiona sobre una realidad cotidiana y universal: todos damos consejos, pero rara vez los aplicamos en nuestra propia vida . Bajo el popular refrán “consejos doy que para mí no tengo”, expone cómo, ante los problemas ajenos, solemos ser decididos, categóricos y hasta tajantes: “déjalo”, “no le hables más”, “pon límites”, “cántale las cuarenta”. Sin embargo, cuando nos toca vivir situaciones similares, aplicar esas mismas recomendaciones no resulta tan sencillo . Según el doctor, aconsejar es fácil porque implica hablar desde fuera, sin las emociones, los matices y los vínculos personales que condicionan las decisiones de quien realmente está viviendo la situación. La mayoría de quienes nos aconsejan, aunque tengan buenas intenciones, no tienen acceso a toda la información interna que manejamos nosotros mismos : no saben lo que sentimos, lo que callamos, lo que nos duele, o las razones por las que todavía no podemos dar un paso que desde fuera parece obvio. Esto no significa que los consejos externos no sean valiosos. Al contrario, Carbonell reconoce que si varias personas del entorno coinciden en una observación, tal vez sea momento de escuchar con atención , ya que puede haber algo que uno mismo no está viendo con claridad, especialmente en momentos de vulnerabilidad emocional. No obstante, el doctor advierte contra la sobredependencia de la opinión ajena . Si vivimos pendientes de lo que todos opinan o recomiendan, acabaremos alejándonos de nuestras propias convicciones y decisiones, perdiendo libertad personal y, muchas veces, paz mental. Los consejos deben ser tomados como lo que son: puntos de vista, sugerencias externas que se pueden valorar, pero no necesariamente seguir al pie de la letra . En definitiva , el Dr. Carbonell resalta que si bien aconsejar es fácil , vivir y decidir por uno mismo requiere mucho más coraje y autoconocimiento . Escucha, valora, pero nunca permitas que las voces externas callen tu propia intuición.