Marcadores de la calidad del sueño

10 de abril de 2017

La National Sleep Foundation, ha determinado por primera vez cuáles son los indicadores de que estamos teniendo sueño de calidad , unas conclusiones a las que ha llegado después de analizar casi trescientos estudios e investigaciones relacionadas con el sueño y llevadas a cabo por organizaciones de salud de la talla de la Academia Americana de Neurología, entre otros.

La calidad es tan importante como la cantidad

Cada persona tiene unas necesidades individuales únicas y especiales y no todo el mundo necesita dormir las ocho horas de rigor para levantarse al día siguiente descansado y lleno de energía. Sin embargo, según la National Sleep Foundation, hay una serie de indicadores que reflejan mejor la calidad de nuestro descanso y que son la clave para asegurarnos de que estamos descansando en perfectas condiciones:

1.- Dormir al menos el 85% del tiempo que pasamos en total en la cama.

2.- Tardar 30 minutos o menos en dormirse desde el momento que queremos dormir(se puede llegar hasta los 60 si eres mayor de 65 años).

3.- O pasar menos de 20 minutos totalmente despiertos antes de quedarnos dormidos. Para ello es aconsejable no realizar activaciones en la cama que te despejen durante los 20 minutos previos a dormir como trabajar con el ordenador.

4.- Idealmente para tener un sueño óptimo no deberíamos despertarnos más de una vez por noche (o dos si tienes más de 65 años).

5.- Y que estos periodos de estar despiertos en medio de la noche no duren más de cinco minutos .

En conclusión, estos indicadores nos pueden ayudar a poder identificar lo que sería una “higiene del sueño ideal” , aunque sea complicado conseguir un sueño dentro de estos parámetros, nos puede recordar que es lo ideal y ayudarnos a identificar cuando nuestro sueño va perdiendo calidad, todo ello orientado a un mejor descanso que nos permita vivir mejor.

Por Instituto Carbonell 29 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que los celos en la pareja no deben analizarse únicamente como un problema individual, ya que siempre es necesario valorar la dinámica entre ambas personas. Señala que una persona puede ser insegura y celosa de forma general, pero también puede ocurrir que alguien sin problemas previos desarrolle celos debido a la relación que mantiene. Por ello, es fundamental diferenciar entre los celos patológicos, que requieren tratamiento profesional, y los celos que surgen por la forma en que funciona la relación. Asimismo, destaca que los celos y las inseguridades pueden dañar seriamente una relación, pero también pueden trabajarse si se abordan de manera adecuada. Para ello, es clave verbalizar cómo se entiende la relación, qué conductas generan malestar y qué situaciones provocan inseguridad. Esta comunicación abierta permite identificar las “áreas grises” que afectan a ambos miembros de la pareja y favorece el crecimiento conjunto. En conclusión, subraya la importancia de analizar los celos en profundidad y buscar soluciones que permitan una relación más sana y equilibrada.
Por Instituto Carbonell 28 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que vivir amargados suele ser la consecuencia de una acumulación de situaciones difíciles que no siempre podemos controlar: problemas legales, conflictos de pareja o laborales, jefes complicados, enfermedades propias o de familiares, responsabilidades constantes. Poco a poco, estas cargas hacen que la vida deje de vivirse desde el disfrute y pase a vivirse desde la obligación y la preocupación permanente. Señala que, aunque intentemos poder con todo, el desgaste cotidiano acaba pasando factura y puede robarnos la capacidad de disfrutar, de ser espontáneos, de hacer planes o de relacionarnos desde nuestra parte más genuina. No existe una vida perfecta ni una vida sin problemas, y vivir esperando que todo vaya mal para no decepcionarse solo refuerza una visión negativa de la realidad. Por ello, subraya la importancia de aprender a relativizar y, sobre todo, de crear y proteger un espacio personal que no quede contaminado por las preocupaciones diarias. Las responsabilidades, las decepciones y los problemas forman parte de la vida; la clave está en decidir hasta qué punto dejamos que nos afecten. Ese espacio de bienestar y disfrute no aparece solo: hay que construirlo y defenderlo activamente para no vivir amargados.
Por Instituto Carbonell 27 de enero de 2026
La vergüenza es algo que todos hemos sentido alguna vez, pero conviene preguntarse: ¿puede hacernos daño? La vergüenza aparece cuando sentimos que otros nos juzgan. Por ejemplo, cuando nos llaman la atención delante de los demás, nos critican en público o nos hacen sentir apartados. En esos momentos, la persona puede sentirse pequeña, insegura y mal consigo misma. No es lo mismo que la culpa. La culpa nos dice “he hecho algo mal” y nos anima a arreglarlo. La vergüenza, en cambio, nos hace pensar “yo estoy mal”, y eso provoca que nos cerremos, perdamos confianza y dejemos de actuar. Cuando la vergüenza es muy fuerte o dura mucho tiempo, puede aumentar el estrés y provocar que aparezcan sentimientos de soledad o inutilidad. Por eso, es importante tener en cuenta estos consejos:  No avergonzar a nadie delante de otros Corregir en privado y con respeto, sin insultos ni humillaciones Entender que equivocarse es normal Apoyarse en la familia y los amigos Pedir ayuda si una se siente desbordada En opinión del Dr. Carbonell, es importante tratar a las personas con respeto y comprensión. Corregir sin humillar y permitir el error ayuda a mantener la confianza y el bienestar emocional. Pedir ayuda profesional es una buena opción cuando la vergüenza empieza a afectar a la vida diaria.