Instituto carbonell

Transtorno bipolar

9 de julio de 2025

El Dr. Carbonell aborda con claridad y sensibilidad un tema muy frecuente pero a menudo malinterpretado: el trastorno bipolar. Señala que muchas veces, en el lenguaje cotidiano, se tilda a alguien de “bipolar” simplemente porque tiene cambios de humor o momentos de euforia y tristeza. Sin embargo, aclara que el trastorno bipolar clínico es una condición mucho más seria y precisa, que va mucho más allá de simples altibajos emocionales.


Explica que para que se pueda hablar verdaderamente de un trastorno bipolar, deben cumplirse criterios clínicos específicos, en los que los cambios de estado de ánimo no solo son intensos, sino que afectan de forma significativa el funcionamiento diario de la persona. Por ejemplo, durante una fase de manía, el individuo puede mostrarse excesivamente acelerado, hablar muy rápido, tener ideas grandiosas, dormir muy poco sin sentir cansancio, e involucrarse en múltiples actividades a la vez con una energía desbordante. Esta hiperactividad suele ser evidente para los demás y puede llevar a conductas arriesgadas.


En contraste, en una fase depresiva, la persona puede experimentar una caída drástica del ánimo: falta total de energía, desinterés por las cosas que antes le gustaban, dificultad para levantarse de la cama, pensamientos negativos o incluso ideas suicidas. Ambas fases pueden durar días, semanas o incluso meses, y son incapacitantes si no se tratan adecuadamente.


El Dr. Carbonell subraya que el diagnóstico y tratamiento del trastorno bipolar debe ser realizado por un profesional especializado, generalmente un psiquiatra. Es esencial hacer una evaluación completa y, a partir de ahí, diseñar una estrategia terapéutica personalizada, que puede incluir medicación estabilizadora del estado de ánimo, psicoterapia, y sobre todo, educación tanto del paciente como de su entorno.


También hace una distinción importante entre el trastorno bipolar y otras formas de inestabilidad emocional más leves. Hay personas que, sin cumplir los criterios de un trastorno clínico, tienen una personalidad más cambiante, con ciclos de entusiasmo y bajones. A eso se le puede llamar ciclotimia o simplemente una tendencia emocional variable, que, aunque puede causar malestar, no incapacita funcionalmente como el trastorno bipolar.

Por Instituto Carbonell 17 de agosto de 2026
El TDAH en mujeres y niñas suele pasar desapercibido porque predomina la inatención (despistes, desorganización) frente a la hiperactividad visible. Al no ser disruptivas, muchas niñas cargan con etiquetas injustas como “vaga” o “distraída”. Asimismo, ellas suelen enmascarar sus síntomas y expresar la desregulación emocional mediante ansiedad, tristeza o baja autoestima, lo que deriva en diagnósticos erróneos. En la revisión de Quinn y Madhoo (2014), publicada en The Primary Care Companion for CNS Disorders , se halló que las mujeres son diagnosticadas a edades mucho más avanzadas y presentan tasas de depresión y ansiedad significativamente superiores. Para un tratamiento eficaz, es vital un abordaje multimodal (familia, escuela y especialistas) e individualizado que considere también las fluctuaciones hormonales, las cuales influyen directamente en la intensidad de los síntomas. En opinión del Dr. Carbonell, es fundamental detectar este perfil inatento para evitar que el constante esfuerzo por enmascarar los síntomas agote la salud mental de la mujer. Una valoración especializada permite sustituir las etiquetas negativas por herramientas que potencien la seguridad y el bienestar personal.
Por Instituto Carbonell 14 de agosto de 2026
Durante las vacaciones de verano muchos padres flexibilizan el tiempo de exposición de los hijos a las pantallas, pero los expertos recalcan que no solo es importante el tiempo de exposición que puedan tener si no también la función que están desempeñando en esos momentos. En el artículo publicado en El País en el 2026 la psiquiatra Lucía Torres, directora médica de Tranquilamente, explica que el enfoque sobre esta tema no debería ser exclusivamente el número de horas que puedan pasar delante de ellas, si no si se les da por evitar el aburrimiento, el enfado o la frustración. Si ocurre por este motivo, estamos evitando que pasen por estos momentos que son necesarios para su desarrollo. Los expertos indican que los niños necesitan pasar por esas experiencias para ayudar a autorregularse y que tengan menos dificultades en la edad adulta. A la vez, indican que también es importante el contenido que puedan visualizar, ya que visualizar imágenes que aún no están preparados para entender puede generar cuadros de ansiedad, alteraciones de sueño o miedo. Por todo ello, los expertos recomiendan hacer un uso responsable de las pantallas, priorizando actividades al aire libre o juegos con amigos, mantener unas rutinas de sueño y descanso incluso en verano y, facilitarles alternativas de juegos donde puedan explorar la imaginación, creatividad y habilidades sociales. En opinión del Dr. Carbonell, es importante fomentar un uso adecuado de las pantallas para prevenir posibles trastornos como ansiedad, problemas de sueño, cansancio o irritabilidad y, si se necesita ayuda acudir a un profesional.
Por Instituto Carbonell 13 de agosto de 2026
Episodio Completo del Podcast Karma Health Project con el Doctor Rubí