Instituto carbonell

Sindrome postvacacional

10 de julio de 2025

El Dr. Carbonell reflexiona sobre un fenómeno que muchas personas experimentan al final del verano: el síndrome postvacacional. Explica que, tras unas semanas de desconexión, descanso y libertad de horarios, es completamente normal sentir cierta resistencia a retomar la rutina. El regreso al trabajo, las responsabilidades familiares, la vuelta al colegio de los niños y la pérdida de ese ritmo relajado del verano pueden resultar abrumadores.

Subraya que este periodo de transición al mes de septiembre —lo que algunos llaman “la cuesta de septiembre”— implica más que solo retomar el trabajo: conlleva también un cambio de estación, días más cortos, menos sol, y el fin de actividades como ir a la playa o disfrutar del aire libre. Todo ello impacta tanto física como emocionalmente.



El Dr. Carbonell señala que este malestar forma parte de un proceso normal de adaptación. Todos los años ocurre y afecta a la mayoría de las personas en mayor o menor medida. Sin embargo, no todos lo gestionan igual: hay quienes lo sobrellevan con facilidad y quienes lo viven con más dificultad. La clave está en prepararse mentalmente para el regreso, mantener una actitud flexible y entender que recuperar la rutina también tiene su lado positivo. De hecho, muchas personas acaban agradeciendo esa estructura y previsibilidad que el día a día ofrece, lo que él llama con humor la “bendita rutina”.


Aun así, advierte que si ese malestar se prolonga demasiado, se vuelve muy intenso o impide funcionar con normalidad —por ejemplo, si se experimentan síntomas de ansiedad, insomnio o tristeza persistente—, es recomendable consultar a un profesional de salud mental. En la mayoría de los casos, sin embargo, el síndrome postvacacional se supera con paciencia y tiempo, a medida que el cuerpo y la mente se readaptan.

Por Instituto Carbonell • 14 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que, en algunas relaciones, uno puede saber de antemano que la pareja acabará siendo un ex porque se han acumulado el resentimiento, las decepciones y las promesas incumplidas. Cuando se observa que la otra persona actúa principalmente por su propio interés y que la relación no aporta lo que debería, es importante reconocer esa realidad en lugar de seguir dando oportunidades indefinidamente.  Señala que, en estas situaciones, hay que empezar a priorizar los propios intereses y pensar en el futuro personal. También recuerda que a la persona que obtiene beneficios de la relación probablemente no le interese que esta termine, por lo que tomar la decisión de alejarse puede resultar especialmente difícil.
Por Instituto Carbonell • 13 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que no conviene precipitarse a la hora de casarse, especialmente después de un amor de verano. Durante las vacaciones solemos estar más relajados y alejados de nuestras responsabilidades, lo que puede hacer que una persona nos parezca ideal y que la relación se viva con una intensidad que no necesariamente refleja la realidad cotidiana.  Por ello, recomienda no tomar decisiones importantes en pleno “subidón” emocional ni intentar retener rápidamente una relación de verano mediante el matrimonio. Es importante comprobar cómo funciona la pareja cuando aparecen las responsabilidades, la rutina y las dificultades del día a día, ya que es ahí donde realmente se descubre si existe una compatibilidad sólida.
Por Instituto Carbonell • 12 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que querer a una persona no justifica mantener una relación cuando existe una falta constante de respeto, malos tratos o comportamientos que deterioran la autoestima y el bienestar personal. Aunque se sigan teniendo sentimientos, no se debe justificar el comportamiento de la pareja simplemente atribuyéndolo a su carácter.  Señala que la acumulación de señales de alarma debe hacer reflexionar sobre la continuidad de la relación. El amor no exime a nadie de la responsabilidad de respetar al otro, y mantener una relación no debería implicar desgastarse o aceptar situaciones que perjudican la propia integridad. Por ello, considera que el bienestar y la integridad personal deben estar por delante de intentar salvar una relación que claramente va a peor.