¿Qué es el síndrome de Asperger?
20 de mayo de 2021
La Confederación de Asperger España define el síndrome de Asperger como un trastorno del desarrollo, que provoca una alteración neurobiológica en el procesamiento de la información. Este trastorno se encuentra dentro de los trastornos del espectro autista. El diagnóstico suele hacerse entre los 4 y 11 años.
¿Qué características presenta este síndrome?
En función de la edad, se presentan diferentes conductas. Estos son algunos ejemplos de síntomas:
- Infancia = Poco uso del lenguaje, les gustan las rutinas y los ambientes estructurados, frustración, ansiedad, …
- Adolescencia = Falta de interés o de interactuar con personas de su edad, expresividad facial limitada, comportamientos obsesivos, inmadurez emocional, ...
- Edad adulta = Dificultades para establecer relaciones sentimentales, para trabajar en equipo, para entender el lenguaje no verbal, para tomar decisiones, …
¿Cuál puede ser la causa? No se conocen con exactitud, aunque ciertos estudios muestran una cierta probabilidad de herencia genética.
¿En qué se diferencia esta enfermedad de otras?
Hay que tener en cuenta tres aspectos para realizar el diagnóstico:
- Existe una cierta dificultad de interacción social y en la adaptación a las tareas del día a día
- Capacidad intelectual normal, incluso a veces por encima de la media.
- Conductas repetitivas
¿Qué pruebas se llevan a cabo?
Algunas de las evaluaciones que se realizan son neurológica, genética, de la función psicomotriz, del lenguaje y pruebas cognitivas. Además se suele hacer la Escala de observación del diagnóstico del autismo para descartar que no sea autismo, y entrevistas a familiares. En el caso de los adultos, se llevan a cabo pruebas para observar las habilidades en una vida independiente.
¿Por qué es importante el tratamiento?
El tratamiento es trabajar en la mejora de las capacidades para el aprendizaje, el desarrollo cognitivo y la interacción social. Cada persona tendrá sus propias necesidades. Por ejemplo, con respecto las habilidades sociales:
- Infancia: mediante el juego con los padres, trabajar habilidades de comunicación, …
- Adolescencia: Buscar un entorno de apoyo, reforzar la autoestima, la integración en el grupo, establecer estrategias de autocontrol, apoyo académico, resolución de conflictos, …
- Adultos: terapia centrada en mejorar la autoestima y el autoconcepto, técnicas de planificación en el trabajo, definir objetivos, resolución de conflictos, ...
En definitiva, hay que tener presente que un diagnóstico e intervención precoz es importante a cualquier edad, ya que mejora el desarrollo del lenguaje, las habilidades y la conducta.
En opinión del psiquiatra Dr. Carbonell, desde Palma, aportamos una guía que nos puede ayudar a resolver dudas sobre este síndrome es recomendable , en caso de duda acudir a un profesional de la salud mental.

Cada paso que damos en la vida trae consigo una crisis inevitable. Como explica la psicóloga Rosa Rabbani en El Periódico , cualquier cambio de etapa nos deja "a la intemperie" porque las reglas que antes nos servían para el día a día dejan de funcionar. No importa si el cambio es positivo o desafiante; la mente necesita tiempo para construir un nuevo marco de seguridad donde encajar la nueva realidad. Investigaciones de la Universidad Nacional de Mar del Plata, realizadas por Franco Morales y Karina Dottori, respaldan que estas transiciones suelen volver nuestras relaciones y nuestro entorno más difíciles. Los "cambios normativos" propios de cada etapa vital generan una tensión natural porque nos obligan a renegociar roles que ya dábamos por sentados. Entender que este malestar no es un fallo, sino una respuesta lógica a la evolución de nuestra vida, es el primer paso para navegar la incertidumbre con más calma. La clave para superar estas crisis no es esperar a que pasen solas, sino sentarse a hablar, practicar el "ensayo y error" y ser flexibles con nosotros mismos y con los demás. En lugar de intentar que todo siga igual, el reto es aceptar que estamos en un proceso de transformación necesario para crecer. Si vemos cada cambio como una oportunidad imprescindible para aprender, saldremos de cada etapa con una madurez mucho más sólida y herramientas valiosas para el futuro. En opinión del Dr. Carbonell, estas crisis vitales no son un callejón sin salida, sino una invitación a la redefinición personal y relacional. Es fundamental no vivir las transiciones con la angustia de lo inmediato, sino validar nuestras emociones durante el caos y practicar la flexibilidad; solo a través de la comunicación abierta logramos que la incertidumbre de hoy se convierta en la solidez de mañana.

El Dr. José Carbonell , médico y psiquiatra, aborda con sensibilidad y realismo la difícil situación que implica una separación o divorcio en una relación de pareja. Preguntarse “¿te quieres divorciar de mí?” no es solo una expresión de crisis emocional, sino también el inicio de un proceso complejo que va mucho más allá del rompimiento afectivo. Carbonell reconoce que los motivos para divorciarse pueden estar más que justificados, pero advierte que tomar esa decisión trae consigo una serie de repercusiones legales, emocionales, familiares y personales que no siempre son consideradas al principio. Por eso, recomienda enfáticamente que el proceso se lleve a cabo con apoyo profesional: un buen abogado , para afrontar los aspectos legales correctamente, y un terapeuta , ya sea psicólogo o psiquiatra, que acompañe emocionalmente tanto a los adultos como a los hijos, si los hay. El doctor subraya que el divorcio es, en esencia, un cambio vital de gran impacto , que puede implicar mudanzas, reorganización de rutinas, reestructuración familiar y, en muchos casos, una doble forma de educar a los hijos. Es precisamente por esta complejidad que Carbonell insiste en no afrontar el proceso en soledad ni con improvisación, sino con una estructura sólida de apoyo profesional . En su experiencia clínica, ha visto cómo el acompañamiento adecuado puede transformar el caos en un camino más ordenado y humano. Su mensaje es claro: si estás considerando una separación o enfrentando un divorcio, hazlo con responsabilidad emocional, cuidando no solo tu bienestar, sino también el de los hijos y el entorno cercano. Buscar ayuda no es una muestra de debilidad, sino un acto de madurez y respeto hacia uno mismo y hacia los demás.

El Dr. José Carbonell , médico y psiquiatra, reflexiona en este mensaje sobre una idea muy común pero muchas veces tóxica: “te conformas con poco”. Esta frase, que puede venir de familiares, amigos o incluso del entorno social, sugiere que la vida que uno lleva no está a la altura de sus supuestas capacidades o expectativas. Vivimos en una sociedad que constantemente nos empuja a superarnos, a alcanzar ideales de éxito, belleza y estatus. Vemos cómo las personas se transforman cada día para cumplir con esos estándares. Pero según Carbonell, lo que verdaderamente importa no es esa imagen pública o social, sino cómo nos sentimos en nuestra vida cotidiana, en la intimidad de nuestro hogar, en la relación con nosotros mismos y con las personas cercanas. El doctor subraya que no hay nada de malo en tener ambiciones o querer mejorar, pero advierte sobre el riesgo de vivir permanentemente frustrados por no alcanzar expectativas externas o ideales ajenos. El verdadero equilibrio, afirma, está en reconocer nuestras propias metas, valorar lo que ya tenemos y disfrutar de lo que nos da paz y felicidad diaria —aunque a los ojos de otros parezca “poco”. Por eso, su mensaje es claro y empático: no te dejes arrastrar por la presión externa si lo que tienes te llena, te hace levantarte con ganas, y te permite vivir con salud emocional y serenidad. Las pequeñas cosas —un trabajo que te gusta, relaciones cercanas, tranquilidad interior— son las que realmente sostienen una vida plena. Y eso nunca será “conformarse con poco”, sino saber vivir con lo que de verdad importa.

