¿Son normales los atracones?

11 de mayo de 2020
Durante el confinamiento, muchas personas tienen atracones y han subido de peso. Hasta cierto punto, esto entra dentro de la normalidad por la situación que estamos viviendo, ya que puede ser debido al hambre emocional, fruto de la ansiedad y el malestar. De todos modos, es importante no alarmarnos y diferenciar ambos conceptos, ya que la subida de peso se puede estar dando por falta de actividad y no necesariamente por atracones. 

Para poder hablar de atracones, se deben cumplir 3 o más criterios de los siguientes (DSM-V) :

1) Comer mucho más rápidamente de lo normal. 
2) Comer hasta sentirse desagradablemente lleno. 
3) Comer grandes cantidades de alimentos cuando no se siente hambre físicamente.
4) Comer debido a la vergüenza o malestar
5) Sentirse luego a disgusto con uno mismo, deprimido o muy avergonzado. 

Todo esto empieza a ser algo más serio cuando como promedio, al menos una vez a la semana durante tres meses, experimentamos un intenso malestar respecto a estos episodios, es entonces cuándo podríamos hablar del trastorno por atracones. 

En estos casos es clave aprender a ver la relación entre nuestras emociones y la dieta. Una vez detectadas cuáles son estas emociones, debemos trabajarlas para aprender a encontrar una solución que nos calme alternativamente a la de comer.

En opinión del Dr. Carbonell, es normal que durante estas fechas comamos más por ansiedad, pero en el caso que se nos vaya de las manos es importante que acudamos a un profesional de la salud mental que nos ayude a gestionar estas situaciones. 

Por Instituto Carbonell 7 de enero de 2026
La realidad virtual (RV) y la realidad aumentada (RA) se han consolidado como herramientas altamente útiles en el ámbito de las terapias psicológicas. A través de estas tecnologías es posible recrear situaciones, entornos u objetos que generan malestar o conductas de evitación, permitiendo afrontarlos de manera gradual, controlada y segura, siempre bajo la supervisión de un profesional. Existen dos principales formas de intervención: Realidad virtual (RV): consiste en la inmersión del paciente en un entorno completamente simulado mediante el uso de gafas 3D. Realidad aumentada (RA): incorpora elementos virtuales superpuestos al entorno real del paciente. Estas aplicaciones terapéuticas han demostrado ser eficaces en el tratamiento de fobias específicas, trastorno de estrés postraumático, claustrofobia, miedo a las alturas y miedo a volar, entre otros trastornos de ansiedad. Asimismo, estas tecnologías han resultado especialmente útiles en la práctica de ejercicios de mindfulness, al crear entornos virtuales diseñados para favorecer la relajación y el control emocional. Aunque la incorporación de la realidad virtual y aumentada en el ámbito terapéutico se inició en la década de los noventa, su uso ha aumentado significativamente en los últimos años debido a los avances tecnológicos y a la evidencia de su eficacia. En opinión del dr. Carbonell, estas herramientas pueden ser efectivas en determinados casos, pero no deben considerarse un sustituto de las terapias psicológicas tradicionales, sino un complemento a ellas.
Por Instituto Carbonell 7 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el trauma son acontecimientos que pueden cambiar la vida de una persona en cualquier etapa, ya sea infancia, adolescencia o adultez, y pueden derivar de experiencias personales dolorosas, familiares o traumáticas. Señala que cada persona gestiona el trauma de manera diferente, por lo que no existe un método universal. Recomienda siempre abordar el trauma de la mano de un profesional, como un psicólogo o terapeuta especializado, y trabajar de manera gradual, adaptada a las necesidades de cada individuo, para evitar que la gestión del trauma altere la vida diaria. Además, destaca que, si es necesario, puede complementarse con apoyo farmacológico.
Por Instituto Carbonell 6 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que la frase “me voy a por tabaco” era, en décadas pasadas, una forma de desaparecer de la vida de alguien, equivalente al ghosting actual. Era una manera de cortar la relación sin dar explicaciones y muchas veces no se sabía si la persona volvería. Señala que este tipo de desapariciones han existido siempre, solo que cambian de nombre o forma: antes se “iba a por tabaco”, hoy se llama ghosting. Lo importante, dice, es que si alguna vez te sucede, puedes rehacer tu vida apoyándote en amigos, tu entorno, tu trabajo o un terapeuta, entendiendo que estas fugas son comportamientos de personas que no pueden afrontar la vida cotidiana y que no reflejan tu valor personal.