Tratamiento farmacológico para prevenir el suicidio

21 de noviembre de 2017

El suicidio ha sido uno de los grandes retos. Se ha invertido mucho en intentar identificar sus causas para así poder utilizar un protocolo preventivo adecuado. Hasta ahora, el mejor predictor es haber tenido episodios previos de autolesión, es decir, que una persona se haya dañado de forma intencionada.  Así pues, los estudios muestran que entre el 1 y el 3% de las personas que se han autolesionado, se acaban suicidando en el mismo año y que de las personas que han cometido suicidio, la mitad tenían historias previas de autolesión.

En cuanto a que hacer una vez detectado el problema, el estudio ¿El tratamiento farmacológico reduce el riesgo de autolesión o de suicidio? Publicado por Katharine Smith en el British Journal Psychaiatry en enero de 2016 estudia la efectividad del tratamiento farmacológico para reducir las autolesiones. En este se encontró que algunos antipsicóticos eran efectivos para prevenir el suicidio y que los estabilizadores del estado de ánimo tenían un efecto protector sobre el suicidio y las autolesiones cuando estos estaban ligados a episodios bipolares o depresivos.

Este estudio no encontró pruebas de que los antidepresivos disminuyan los episodios de autolesiones y de suicidio pero la evidente relación que existe entre estos y la depresión, además del hecho de que esto se contradiga con estudios anteriores, hacen ver la necesidad de realizar más estudios sobre este tema.

En opinión del Dr. Carbonell este estudio es de gran importancia ya que hace que prestemos atención a que para la prevención de autolesiones y del suicidio también puede ser de enorme utilidad el uso de antipsicóticos y estabilizantes del estado de ánimo y no solo de antidepresivos. Por consiguiente el profesional debe considerar la posibilidad de combinar psicofármacos para reducir el riesgo de suicidio.

Por Instituto Carbonell 20 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que los cotilleos pueden ser entretenidos y divertidos, pero hay que manejarlos con precaución porque las opiniones sobre hechos que no conocemos directamente pueden llegar distorsionadas a las personas involucradas y generar ofensas. Por ello, recomienda no darles más importancia de la necesaria y mantener una actitud consciente frente a lo que se comparte.
Por Instituto Carbonell 20 de marzo de 2026
¿Qué impulsa a una sociedad hacia posturas ideológicas extremas en momentos específicos de la historia? La respuesta reside, en gran medida, en el impacto que el estrés psicosocial y la incertidumbre sostenida tienen sobre nuestra mente. Cuando nos enfrentamos a periodos prolongados de miedo o falta de control, nuestro cerebro busca mecanismos de defensa. En estas circunstancias, las ideologías cerradas actúan como un refugio: ofrecen respuestas lineales y estructuras sólidas frente al caos exterior. Existe una correlación directa entre el malestar emocional de una población y su inclinación hacia políticas de corte rígido. El estrés no es solo una sensación, sino un factor que altera nuestra capacidad cognitiva. Lo que sucede bajo presión es: La flexibilidad cognitiva se reduce: nos cuesta más adaptar nuestro pensamiento a nuevos escenarios. Baja la tolerancia a la ambigüedad: lo que antes aceptábamos como "matices", ahora nos resulta insoportable. Aparece el pensamiento dicotómico: el cerebro simplifica la realidad en categorías de "blanco o negro" para aliviar la carga mental. En este sentido, la radicalización no debe verse como un fallo moral aislado, sino como una reacción neuropsicológica previsible ante un entorno hostil. Para frenar el avance del fanatismo, no basta con el debate ideológico; es fundamental intervenir en la base. Resulta prioritario cultivar espacios culturales y educativos que premien la curiosidad y la creatividad. Así haremos que la mente conserve su capacidad de adaptación, convirtiéndose en el mejor blindaje frente a las narrativas absolutas. En opinión del Dr. Carbonell, la polarización del pensamiento es, en esencia, una respuesta adaptativa de una mente que se siente vulnerable. Recuperar la serenidad y fomentar entornos que reduzcan la percepción de amenaza es clave para que el individuo recupere su capacidad de análisis crítico.
Por Instituto Carbonell 19 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que para lidiar con la ansiedad es fundamental ponerle un límite a lo que estamos dispuestos a sufrir y aplicar estrategias como practicar deporte, dedicar tiempo a ocio, reducir responsabilidades y bajar expectativas. Subraya la importancia de gestionar la ansiedad de manera continua y, si persiste, acudir a un terapeuta para recibir pautas concretas. En casos más severos, cuando la ansiedad interfiere con el sueño, las relaciones o el rendimiento laboral, también puede ser necesaria la intervención de un psiquiatra .