Adicción a la pornografía

31 de octubre de 2016

Un reciente estudio elaborado por Pornhub , uno de los principales portales para adultos del planeta, revela que España es uno de los países del mundo donde más pornografía se consume, con cifras que van claramente en aumento.

Tres de cada cuatro españoles consume porno de forma regular.  

La razón de este incremento parece estar relacionada con la liberación en nuestro cerebro de determinadas sustancias, cuya presencia, nos lleva a desear la repetición de esa sensación placentera, al igual que sucede con el consumo de las drogas.

El visionado habitual de pornografía acostumbra a nuestro cerebro a la presencia de unos niveles determinados de la sustancia del placer – la dopamina- provocando una necesidad cada vez mayor de consumo para poder mantener el nivel de excitación y placer.

Por otra parte, según una investigación publicada en la revista JAMA Psyhchiatry , los consumidores de pornografía acaban por desarrollar menos materia gris en el cerebro, si bien cabe subrayar que los científicos todavía no se han puesto de acuerdo en relación a las consecuencias médicas que tiene el consumo patológico de contenidos para adultos.

Algunos profesionales como el doctor Donald L. Hilton, un prestigioso neurocirujano, profesor del Departamento de Neurocirugía en el Health Sciences Center de la Universidad de Texas , en Estados Unidos afirma que “ La pornografía estimula ciertos neuroquímicos en nuestro cerebro actuando en este órgano como una droga”.

Algunos de los síntomas que deben ponernos en alerta ante un posible caso de adicción a la pornografía:

  • La dificultad para pasar un día sin consumir porno
  • El abandono de otras tareas para poder acceder al cine adulto
  • La dificultad para encontrar el placer sexual más allá del cine X
  • La aparición reiterada de un sentimiento de culpa tras visionar pornografía

Por consiguiente, hay que tener en cuenta que la pornografía no está libre de complicaciones secundarias. Por tanto, es recomendable que aquellas personas que se vean reflejadas en estos síntomas, consideren la posibilidad de estar desarrollando una adicción que requiere de tratamiento como cualquier otra dependencia.

 

 

 

Por Instituto Carbonell 21 de abril de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el estrés surge principalmente de la acumulación de responsabilidades y preocupaciones que vamos asumiendo en el día a día sin gestionarlas adecuadamente. Señala que, aunque muchas veces normalizamos ese ritmo de vida, el problema aparece cuando esa carga supera nuestra capacidad de adaptación. Describe el estrés como un desgaste progresivo que afecta a la calidad de vida: dificulta el descanso, aumenta el cansancio mental y hace que los objetivos cotidianos se vuelvan más difíciles de alcanzar. Utiliza la metáfora de una “tarjeta de crédito”, donde empezamos la semana con cierta energía, pero vamos acumulando “deuda” hasta que llega un punto en el que no podemos rendir igual. Por ello, recomienda parar y reflexionar para identificar las fuentes reales de estrés, diferenciar lo imprescindible de lo secundario y aprender a delegar. La clave está en no vivir constantemente al límite, sino gestionar mejor las cargas para mantener el equilibrio en el día a día.
Por Instituto Carbonell 20 de abril de 2026
Como decía Charles Darwin, “no hay nada tan permanente como el cambio”. Vivimos en un momento histórico en el que es notable la resistencia a los cambios de opinión, reflejándose, sobre todo, en el ámbito político. Algunas investigaciones indican que las personas más conservadoras y menos abiertas a la experiencia suelen ser más resistentes al cambio. Al contrario, las personas con una ideología más progresista son más flexibles. Aun así, las personas que cambian de opinión lo hacen progresivamente porque, para nosotros, es mejor hacer pequeñas excepciones a las reglas que cambiar o dar un giro transformador a nuestras convicciones más íntimas. ¿Por qué? Por una parte, resulta necesario mencionar que los mecanismos biológicos, psicológicos y sociales que subyacen a nuestros comportamientos mantienen nuestra identidad. Estos elementos funcionan como factores protectores de nuestra personalidad y, por tanto, también de las creencias y principios que nos rigen. De este modo, cuando alguien intenta persuadirnos para reconsiderar una postura, esas raíces biológicas y psicosociales se ven amenazadas. Así, cuando alguien nos contradice, ya sea pública o privadamente, el cerebro altera el sistema nervioso autónomo y las hormonas, es decir, lo vivimos de manera estresante. El cerebro interpreta este evento como como una situación vergonzosa que daña nuestra autoestima. De hecho, algunos experimentos muestran que cuando alguien nos lleva la contraria, lo podemos llegar a vivir como algo doloroso porque se activan las mismas regiones cerebrales que al sentir dolor físico. Además, el hecho de estar inmersos en una era digital con información masiva ha propiciado que las ideologías, aficiones e incluso las manías más dispares se vean reforzadas, haciendo que los planteamientos que se expresan se vuelvan más impermeables al cambio. En opinión del dr Carbonell, el mejor antídoto es reconocer que uno puede equivocarse. Estar abierto a recibir información distinta o a la que no estamos acostumbrados promueve el sentido crítico y el razonamiento. De hecho, ser capaces de cambiar de opinión ayuda a no quedarse anclado en el pasado y permite seguir madurando psicológicamente.
Por Instituto Carbonell 20 de abril de 2026
El Dr. José Carbonell explica que tanto la belleza física como la belleza interior son importantes, pero que el verdadero valor está en el equilibrio entre ambas. Señala que, aunque la apariencia física suele ser lo primero que atrae, no es suficiente si no va acompañada de un desarrollo emocional, valores y una riqueza personal. Destaca que centrarse únicamente en el físico puede limitar a la persona, especialmente cuando toda su identidad gira en torno a la imagen. Por el contrario, cultivar también la parte emocional permite construir relaciones más profundas, mejorar la capacidad de socializar y generar mayor bienestar a largo plazo. Concluye que la combinación de cuerpo y mente es lo que realmente aporta una versión más completa y equilibrada de uno mismo, y que este equilibrio es lo que más valor tiene con el paso del tiempo.