Aumento de insomnio en menores: causas y consecuencias

29 de enero de 2019

Aunque de forma general se recomienda que los adolescentes duerman entre 8 y 9 horas durante la noche para así poder cumplir con sus obligaciones estudiantiles, muchos no lo consiguen. Este hecho se convierte en cansancio, somnolencia y dificultades para concentrarse durante el día.

Tanto en el reciente artículo publicado en el British Medical Journal, el 7 de enero de 2019, como en un análisis realizado por the Guardian, se evidencia que el insomnio en gente joven parece ser cada día más común. De hecho, los casos de insomnio en jóvenes menores de 17 años que han acudido al médico y han sido diagnosticados con insomnio han aumentado de 6.520 en el 2013 a 9.429 en la actualidad.

Además, la falta de sueño parece tener un mayor impacto en el bienestar de los jóvenes, quedando incluso por encima de una mala alimentación o del bullying, datos que concluyen Aswathikutty, Sikta y Russel en el artículo publicado en la British Medical Journal en noviembre de 2018.

Los recientes estudios afirman que se trata de un problema serio en la salud pública y alertan de su desconocimiento. Se ha observado una posible relación entre estos datos y problemas en la salud mental, como la ansiedad que también está aumentando en menores. El  profesor Russell, presidente del Colegio de Pediatras y la Salud Infantil, explica como cada día hay más evidencias de que la escasez de sueño tiene un mayor impacto en la salud tanto física como mental de los niños y niñas, además de afectar a su aprendizaje.

Los expertos afirman que este incremento de casos de insomnio podría estar relacionado con otro incremento en los de obesidad y con un excesivo uso de las redes sociales antes de irse a dormir.

Tras darse a conocer estas cifras que alertan sobre el impacto de una mala higiene del sueño, en Inglaterra ya se están dando casos de algunas escuelas que dan clases específicas a niños y niñas con el fin de darles estrategias para dormir y educarlos sobre la importancia de descansar bien durante la noche.

En opinión del Dr. Carbonell,  a la vista de estos hallazgos, tanto los padres como las escuelas deben concienciarse de la importancia de educar a los niños en cuanto a hábitos saludables que favorezcan el descanso apropiado , entre los cuales destacamos el correcto uso de las tecnologías y el tiempo invertido en ellas. Una vez más, vemos el impacto que estas tienen en nuestra salud mental.

Por Instituto Carbonell 21 de abril de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el estrés surge principalmente de la acumulación de responsabilidades y preocupaciones que vamos asumiendo en el día a día sin gestionarlas adecuadamente. Señala que, aunque muchas veces normalizamos ese ritmo de vida, el problema aparece cuando esa carga supera nuestra capacidad de adaptación. Describe el estrés como un desgaste progresivo que afecta a la calidad de vida: dificulta el descanso, aumenta el cansancio mental y hace que los objetivos cotidianos se vuelvan más difíciles de alcanzar. Utiliza la metáfora de una “tarjeta de crédito”, donde empezamos la semana con cierta energía, pero vamos acumulando “deuda” hasta que llega un punto en el que no podemos rendir igual. Por ello, recomienda parar y reflexionar para identificar las fuentes reales de estrés, diferenciar lo imprescindible de lo secundario y aprender a delegar. La clave está en no vivir constantemente al límite, sino gestionar mejor las cargas para mantener el equilibrio en el día a día.
Por Instituto Carbonell 20 de abril de 2026
Como decía Charles Darwin, “no hay nada tan permanente como el cambio”. Vivimos en un momento histórico en el que es notable la resistencia a los cambios de opinión, reflejándose, sobre todo, en el ámbito político. Algunas investigaciones indican que las personas más conservadoras y menos abiertas a la experiencia suelen ser más resistentes al cambio. Al contrario, las personas con una ideología más progresista son más flexibles. Aun así, las personas que cambian de opinión lo hacen progresivamente porque, para nosotros, es mejor hacer pequeñas excepciones a las reglas que cambiar o dar un giro transformador a nuestras convicciones más íntimas. ¿Por qué? Por una parte, resulta necesario mencionar que los mecanismos biológicos, psicológicos y sociales que subyacen a nuestros comportamientos mantienen nuestra identidad. Estos elementos funcionan como factores protectores de nuestra personalidad y, por tanto, también de las creencias y principios que nos rigen. De este modo, cuando alguien intenta persuadirnos para reconsiderar una postura, esas raíces biológicas y psicosociales se ven amenazadas. Así, cuando alguien nos contradice, ya sea pública o privadamente, el cerebro altera el sistema nervioso autónomo y las hormonas, es decir, lo vivimos de manera estresante. El cerebro interpreta este evento como como una situación vergonzosa que daña nuestra autoestima. De hecho, algunos experimentos muestran que cuando alguien nos lleva la contraria, lo podemos llegar a vivir como algo doloroso porque se activan las mismas regiones cerebrales que al sentir dolor físico. Además, el hecho de estar inmersos en una era digital con información masiva ha propiciado que las ideologías, aficiones e incluso las manías más dispares se vean reforzadas, haciendo que los planteamientos que se expresan se vuelvan más impermeables al cambio. En opinión del dr Carbonell, el mejor antídoto es reconocer que uno puede equivocarse. Estar abierto a recibir información distinta o a la que no estamos acostumbrados promueve el sentido crítico y el razonamiento. De hecho, ser capaces de cambiar de opinión ayuda a no quedarse anclado en el pasado y permite seguir madurando psicológicamente.
Por Instituto Carbonell 20 de abril de 2026
El Dr. José Carbonell explica que tanto la belleza física como la belleza interior son importantes, pero que el verdadero valor está en el equilibrio entre ambas. Señala que, aunque la apariencia física suele ser lo primero que atrae, no es suficiente si no va acompañada de un desarrollo emocional, valores y una riqueza personal. Destaca que centrarse únicamente en el físico puede limitar a la persona, especialmente cuando toda su identidad gira en torno a la imagen. Por el contrario, cultivar también la parte emocional permite construir relaciones más profundas, mejorar la capacidad de socializar y generar mayor bienestar a largo plazo. Concluye que la combinación de cuerpo y mente es lo que realmente aporta una versión más completa y equilibrada de uno mismo, y que este equilibrio es lo que más valor tiene con el paso del tiempo.