Hipocondría digital

28 de enero de 2019

Las nuevas tecnologías y el avance de internet nos permiten un mayor y rápido acceso a mucho material e información. “Googlear” se ha convertido ya en un término que todos conocemos, aunque las consultas que se hacen en internet sobre nuestra salud y los síntomas que padecemos pueden llevar a un autodiagnóstico erróneo. Así queda reflejado en el artículo publicado en El País el 23 de enero de 2019 por María López Villodres.

El fácil acceso a cualquier información ha favorecido que las personas, incluyendo las que sufren hipocondría, utilicen internet para investigar sobre posibles síntomas que están sufriendo. Las estadísticas muestran que en Europa un 43% de las personas buscan el diagnóstico de sus dolencias a través de Google.

La hipocondría se caracteriza por ese temor y la creencia de que la vida está en peligro ante cualquier síntoma físico. El artículo introduce “ cibercondríaco” como nuevo concepto: la persona que busca en internet de manera compulsiva información sobre síntomas reales o imaginarios de una enfermedad.

Francesca Román, directora de Centrum Psicólogos, explica que las personas hipocondríacas que antes buscaban información en revistas y enciclopedias, ahora recurren a internet como herramienta de chequeo de su estado de salud, y que este hecho multiplica el miedo que experimentan.

La preocupación anticipatoria aparece de forma mucho más rápida provocando mayores niveles de ansiedad en los pacientes. Así, explica el doctor Francisco Vargas, cuando estos pacientes acuden a consulta lo hacen muy alarmados y dando respuesta a sus propias preocupaciones, buscando casi más una corroboración de sus sospechas que una consulta real. Además, Román explica que dicha facilidad a recurrir a internet ensalza la problemática de tipo compulsivo, pues la hipocondría se define por una búsqueda constante de información referente a una enfermedad que nos produce tanta ansiedad como para afectar a nuestro día a día.

Los profesionales destacan que internet, además de elevar los estados de ansiedad de los pacientes, también puede resultar peligroso si se utiliza para diagnosticar y automedicarse, por lo que recomiendan que las búsquedas que se hagan en internet sean siempre teniendo en cuenta y recordando que la salud es más compleja de lo que uno pueda encontrar en páginas web y que lo mejor es siempre consultar a un profesional formado y con experiencia.

En opinión del Dr. Carbonell, las nuevas tecnologías nos ofrecen un acceso fácil a información poco contrastada que puede llevarnos a un mal diagnóstico. Además, las páginas webs y la información que estas ofrecen es muy variada y opuesta, por lo que nos incita a seguir contrastándola exponiéndonos con mayor posibilidad a padecer una preocupación excesiva. Una forma de acceder a información fiable sobre nuestro estado de salud sin tener que salir de casa es a través de plataformas online a través de las cuales podemos hacer vídeo consultas con los profesionales oportunos.

Por Instituto Carbonell 7 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que las personas insaciables son aquellas a las que nunca les basta lo que haces por ellas, porque priorizan constantemente sus propias necesidades y objetivos por encima de los tuyos. Señala que suelen buscar cumplir sus deseos sin prestar verdadera atención a la reciprocidad, lo que genera relaciones desequilibradas donde uno siempre da y el otro apenas corresponde. Advierte que al principio este perfil no siempre es fácil de detectar, pero cuando se observa que la relación va en una sola dirección —cuando cuesta que devuelvan un favor o muestren la misma disponibilidad— es momento de reflexionar. Subraya la importancia de poner límites por salud mental, entendiendo que la amistad y cualquier vínculo sano deben basarse en el “quid pro quo”, en la reciprocidad. Aprender a decir “no” y no estar siempre disponible es fundamental para evitar el abuso emocional. Concluye que identificar a las personas insaciables y marcar límites claros es un acto de autocuidado necesario para mantener relaciones más equilibradas y saludables.
Por Instituto Carbonell 6 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que los cambios de humor forman parte de la naturaleza humana, igual que las estaciones del año: hay días en los que nos sentimos eufóricos y otros en los que todo parece salir mal. Señala que estas fluctuaciones pueden deberse a múltiples factores, como cambios hormonales, estrés laboral, exámenes, clima, cansancio o incluso alteraciones biológicas. Subraya que, hasta cierto punto, son normales y debemos aprender a convivir con ellos desde la tolerancia, tanto hacia nosotros mismos como hacia los demás. Sin embargo, advierte que cuando estos cambios impiden llevar una vida normal, mantener una relación estable o funcionar adecuadamente en el día a día, es momento de buscar ayuda profesional para identificar qué está ocurriendo. También enfatiza la importancia de poner límites: comprender que alguien tenga un mal día no significa aceptar comportamientos dañinos o faltas de respeto. Concluye que los cambios de humor son habituales, pero deben gestionarse con responsabilidad, equilibrio y, si es necesario, apoyo especializado.
Por Instituto Carbonell 5 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que la verdadera belleza surge del equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Señala que cuidar el cuerpo implica hacer deporte, atender la imagen y aceptarse, no necesariamente siguiendo patrones sociales, sino sintiéndose a gusto con uno mismo. En cuanto a la mente, destaca la importancia del aprendizaje continuo, la autocomprensión y la capacidad de convivir con la diversidad de opiniones y conflictos, entendiendo que el crecimiento personal es un proceso dinámico e individual. Respecto al espíritu, aclara que no se trata únicamente de religión, sino de encontrar un sentido de vida: un propósito que motive, ya sea la familia, el trabajo, las relaciones o cualquier proyecto vital. Cultivar ese sentido aporta estabilidad y felicidad. Concluye que la combinación armónica de estos tres pilares genera una belleza interna y externa auténtica, que se proyecta hacia los demás. Advierte, sin embargo, que es importante evitar el exceso de expectativas y la autoexigencia desmedida, ya que muchas veces no nos percibimos con la misma belleza real que los demás sí reconocen como fruto de ese trabajo integral.