¿Cómo podemos gestionar el estrés por los exámenes?

23 de abril de 2020
En el artículo anterior, (Incidencia del estrés en los estudiantesexplicamos el estrés académico. Cuando estamos sometidos a una presión excesiva o prolongada, como los exámenes, se produce la “curva del estrés”. Es decir, ante una situación estresante, entramos en una fase de resistencia que continúa con una fase de agotamiento que sobrepasa a la persona, afectando a la salud con insomnio, falta de concentración, … pudiendo desencadenar en trastornos ansioso-depresivos.

Para evitar que el estrés académico nos domine, se recomienda seguir una serie de pautas que nos ayudará a manejar aquellos momentos que están por encima de nuestros límites:

  • Identificar este tipo de estrés y comprender, aunque nos causa malestar, qué pronto pasará.
  • Planificar nuestro tiempo de estudio
  • Dormir las horas recomendadas para asegurarnos un buen descanso
  • Buscar un sitio para estudiar donde nos encontremos bien para beneficiar a la concentración
  • Restringir el uso del móvil, en la medida de lo posible.
  • Cuidar la alimentación
  • Hacer descansos mientras estudiamos
  • Hacer ejercicio físico o actividades que nos gusten
  • No abusar de productos estimulantes (café, refrescos, …)
Si estas recomendaciones no son suficientes, y este estado afecta tanto al rendimiento académico como al bienestar emocional y a las relaciones interpersonales, se aconseja acudir a profesionales de la salud mental.

Por Instituto Carbonell 7 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que las personas insaciables son aquellas a las que nunca les basta lo que haces por ellas, porque priorizan constantemente sus propias necesidades y objetivos por encima de los tuyos. Señala que suelen buscar cumplir sus deseos sin prestar verdadera atención a la reciprocidad, lo que genera relaciones desequilibradas donde uno siempre da y el otro apenas corresponde. Advierte que al principio este perfil no siempre es fácil de detectar, pero cuando se observa que la relación va en una sola dirección —cuando cuesta que devuelvan un favor o muestren la misma disponibilidad— es momento de reflexionar. Subraya la importancia de poner límites por salud mental, entendiendo que la amistad y cualquier vínculo sano deben basarse en el “quid pro quo”, en la reciprocidad. Aprender a decir “no” y no estar siempre disponible es fundamental para evitar el abuso emocional. Concluye que identificar a las personas insaciables y marcar límites claros es un acto de autocuidado necesario para mantener relaciones más equilibradas y saludables.
Por Instituto Carbonell 6 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que los cambios de humor forman parte de la naturaleza humana, igual que las estaciones del año: hay días en los que nos sentimos eufóricos y otros en los que todo parece salir mal. Señala que estas fluctuaciones pueden deberse a múltiples factores, como cambios hormonales, estrés laboral, exámenes, clima, cansancio o incluso alteraciones biológicas. Subraya que, hasta cierto punto, son normales y debemos aprender a convivir con ellos desde la tolerancia, tanto hacia nosotros mismos como hacia los demás. Sin embargo, advierte que cuando estos cambios impiden llevar una vida normal, mantener una relación estable o funcionar adecuadamente en el día a día, es momento de buscar ayuda profesional para identificar qué está ocurriendo. También enfatiza la importancia de poner límites: comprender que alguien tenga un mal día no significa aceptar comportamientos dañinos o faltas de respeto. Concluye que los cambios de humor son habituales, pero deben gestionarse con responsabilidad, equilibrio y, si es necesario, apoyo especializado.
Por Instituto Carbonell 5 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que la verdadera belleza surge del equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Señala que cuidar el cuerpo implica hacer deporte, atender la imagen y aceptarse, no necesariamente siguiendo patrones sociales, sino sintiéndose a gusto con uno mismo. En cuanto a la mente, destaca la importancia del aprendizaje continuo, la autocomprensión y la capacidad de convivir con la diversidad de opiniones y conflictos, entendiendo que el crecimiento personal es un proceso dinámico e individual. Respecto al espíritu, aclara que no se trata únicamente de religión, sino de encontrar un sentido de vida: un propósito que motive, ya sea la familia, el trabajo, las relaciones o cualquier proyecto vital. Cultivar ese sentido aporta estabilidad y felicidad. Concluye que la combinación armónica de estos tres pilares genera una belleza interna y externa auténtica, que se proyecta hacia los demás. Advierte, sin embargo, que es importante evitar el exceso de expectativas y la autoexigencia desmedida, ya que muchas veces no nos percibimos con la misma belleza real que los demás sí reconocen como fruto de ese trabajo integral.