Instituto carbonell
La ira ¿es buena o mala?
22 de abril de 2021
Paul Ekman, psicólogo investigador, fue uno de los primeros en estudiar las emociones y sus expresiones faciales. Él identificó 6 emociones básicas: miedo, tristeza, ira, alegría, sorpresa y asco. Todas ellas son universales y tienen una función positiva en nosotros.
En el caso de la ira (rabia, enfado), su función positiva es la de impulsarnos a actuar y defendernos de situaciones que podemos detectar que son peligrosas, ya sea fisicamente como psicologicamente. Por ejemplo, una persona con un problema como una fobia, la ira (enfado) le puede impulsar al cambio, a buscar una solución para superar el miedo.
Mario Mikulincer, psicólogo de la Universidad Bar Ilán, realizó un estudio para analizar la respuesta de las personas ante la frustración. Consistía en presentar un puzzle sin solución a los participantes, pero ellos no lo sabían. El resultado fue que aquellas personas que mostraron una actitud de rabia, enfado, persistían más en intentar solucionarlo, mientras que los que tenían una actitud más triste se rindieron antes. La conclusión a la que llegó el equipo de investigación fue que la ira (rabia, enfado) a niveles bajos, dirigida a la realización de una tarea difícil puede ser un factor motivador para conseguir el resultado. Pero cuando la ira no es controlada puede convertirse en agresividad, e incluso violencia. Por eso, es muy importante aprender a gestionarla y que sus consecuencias en nosotros sean positivas.
En opinión del psiquiatra Dr. Carbonell, desde Palma, si consideramos que esta emoción nos domina antes situaciones difíciles y no sabemos manejarla, se recomienda acudir a profesionales de la salud mental para que nos ayuden. El equilibrio de nuestras emociones es necesario para conseguir una estabilidad en la salud mental.

El TDAH en mujeres y niñas suele pasar desapercibido porque predomina la inatención (despistes, desorganización) frente a la hiperactividad visible. Al no ser disruptivas, muchas niñas cargan con etiquetas injustas como “vaga” o “distraída”. Asimismo, ellas suelen enmascarar sus síntomas y expresar la desregulación emocional mediante ansiedad, tristeza o baja autoestima, lo que deriva en diagnósticos erróneos. En la revisión de Quinn y Madhoo (2014), publicada en The Primary Care Companion for CNS Disorders , se halló que las mujeres son diagnosticadas a edades mucho más avanzadas y presentan tasas de depresión y ansiedad significativamente superiores. Para un tratamiento eficaz, es vital un abordaje multimodal (familia, escuela y especialistas) e individualizado que considere también las fluctuaciones hormonales, las cuales influyen directamente en la intensidad de los síntomas. En opinión del Dr. Carbonell, es fundamental detectar este perfil inatento para evitar que el constante esfuerzo por enmascarar los síntomas agote la salud mental de la mujer. Una valoración especializada permite sustituir las etiquetas negativas por herramientas que potencien la seguridad y el bienestar personal.
Durante las vacaciones de verano muchos padres flexibilizan el tiempo de exposición de los hijos a las pantallas, pero los expertos recalcan que no solo es importante el tiempo de exposición que puedan tener si no también la función que están desempeñando en esos momentos. En el artículo publicado en El País en el 2026 la psiquiatra Lucía Torres, directora médica de Tranquilamente, explica que el enfoque sobre esta tema no debería ser exclusivamente el número de horas que puedan pasar delante de ellas, si no si se les da por evitar el aburrimiento, el enfado o la frustración. Si ocurre por este motivo, estamos evitando que pasen por estos momentos que son necesarios para su desarrollo. Los expertos indican que los niños necesitan pasar por esas experiencias para ayudar a autorregularse y que tengan menos dificultades en la edad adulta. A la vez, indican que también es importante el contenido que puedan visualizar, ya que visualizar imágenes que aún no están preparados para entender puede generar cuadros de ansiedad, alteraciones de sueño o miedo. Por todo ello, los expertos recomiendan hacer un uso responsable de las pantallas, priorizando actividades al aire libre o juegos con amigos, mantener unas rutinas de sueño y descanso incluso en verano y, facilitarles alternativas de juegos donde puedan explorar la imaginación, creatividad y habilidades sociales. En opinión del Dr. Carbonell, es importante fomentar un uso adecuado de las pantallas para prevenir posibles trastornos como ansiedad, problemas de sueño, cansancio o irritabilidad y, si se necesita ayuda acudir a un profesional.



