Opiniones del juez Calatayud sobre la tecnología

27 de febrero de 2018

El juez de menores Emilio Calatayud, es famoso por tener un enfoque más basado en educar al menor que en castigarlo. Hay muchas condenas que ilustran su forma de entender y aplicar el derecho, como el sentenciar a un menor a trabajar en un centro de rehabilitación tras haber agredido a una anciana. Aún así, el juez Calatayud opina que los padres de hoy en día son demasiado blandos. En la entrevista realizada en El Mundo en enero de 2018 explica como el exceso de permisividad, supone que los niños no toleran la frustración y por tanto, no se preparan para los reveses de la vida.

El problema del exceso de permisividad, se da en muchas áreas, una de ellas es lo referente a las nuevas tecnologías. El magistrado, hace la comparativa entre su adicción al tabaco y la adicción de algunos padres a la tecnología. Así concluye, que igual que el no daría un cigarrillo a su hijo a los dos años, tampoco deben darle una Tablet o un teléfono a niños de esta edad para que estén quietos o paren los berrinches.

Emilio Calatayud, también explica como han cambiado los delitos desde la aparición de los Smartphone. Este cambio lo atribuye a la incultura e inconsciencia que hay al manejar las nuevas tecnologías, pues tal como el explica “al publicar una foto o un insulto, las consecuencias son muchísimo mayores a que cuando tú le dices a una persona que es un tal, que queda entre él y tú o un grupo de personas. Ahora queda entre 15.000 o 20.000 personas y los daños morales son tremendos”. Desde la aparición de las nuevas tecnologías han aparecido nuevos delitos, como el acoso virtual o “stalking”, la distribución no consentida de videos privados o “sexting” y las grabaciones de delitos. De hecho, debido a su aparición, se llevó a cabo una reforma en 2015 para poder incluirlos en el código penal.

El juez Calatayud hace hincapié en la importancia de concienciar a los padres de que estas conductas pueden llevar a una adicción al móvil y a las nuevas tecnologías y que muchas veces esta adicción tiene como consecuencia actos delictivos y problemas de salud mental.

En opinión del Dr. Carbonell la visión de un magistrado experto en estos temas debe tenerse siempre en cuenta a la hora de hacer una valoración en adolescentes. Especialmente en aquellos con riesgo de conductas antisociales.

Por Instituto Carbonell 7 de febrero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que en la sociedad existen personas buenas y personas malas, y que ser una mala persona no implica necesariamente tener una enfermedad psiquiátrica ni un diagnóstico psicológico concreto. Señala que hay individuos que disfrutan haciendo daño, viendo sufrir a los demás o ejerciendo conductas pasivo-agresivas como el desprecio, el silencio o la desvalorización constante. Destaca que la vida está llena de perfiles distintos, pero advierte especialmente sobre aquellas personas que, en el ámbito de la pareja o de las relaciones cercanas, pueden calificarse como tóxicas. Subraya la importancia de identificarlas a tiempo, ya que suelen generar daño de forma repetida y no muestran una intención real de cambio. Concluye que, independientemente de las causas que expliquen su comportamiento —educación, experiencias pasadas o circunstancias personales—, cuando una persona hace daño de manera recurrente, la actitud más saludable es poner límites claros, mantener distancia y proteger el propio bienestar emocional.
Por Instituto Carbonell 6 de febrero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que muchos hombres atraviesan actualmente una profunda crisis emocional y relacional. Cita un estudio publicado por The Times que señala que cerca del 50 % de los hombres han renunciado a la idea de tener una relación de pareja porque no se sienten capacitados para ello. Describe esta situación como una especie de “síndrome del impostor”, en el que, pese a aparentar estar preparados para una relación, internamente predominan las inseguridades y el miedo a no estar a la altura. Indica que esta percepción lleva a muchos hombres no solo a evitar las relaciones de pareja, sino también a abandonar el trabajo personal necesario para crecer y mejorar. En su lugar, tienden a refugiarse en el entorno online, como los videojuegos, el juego en línea o las aplicaciones de citas, intentando llenar un vacío emocional sin afrontar sus dificultades de fondo. Asimismo, señala que suelen priorizar la amistad o el apoyo a otros antes que su propio desarrollo personal dentro de una relación. Concluye que esta situación confirma que algo está fallando a nivel social y emocional, y subraya la necesidad de trabajar para que los hombres vuelvan a sentirse valorados, capaces y acompañados. Destaca la importancia de recuperar la confianza en sí mismos y de promover relaciones de pareja basadas en un equilibrio realista entre las expectativas de hombres y mujeres.
Por Instituto Carbonell 5 de febrero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que nunca se debe perder la esperanza, ya que es algo profundamente personal y depende del amor propio, de la ilusión y de la capacidad de quererse a uno mismo. Señala que, aunque muchas veces se asocia la felicidad a grandes ideales como la pareja perfecta, el trabajo soñado o una vida aparentemente ideal, la verdadera felicidad está en el equilibrio entre la vida real y las expectativas que nos creamos. Destaca que la vida es larga y que muchas cosas buenas llegan cuando menos se esperan, poniendo como ejemplo su propia experiencia al comprobar cómo sus mensajes han podido ayudar a muchas personas sin haberlo previsto. Subraya que esta actitud es aplicable a todos los ámbitos de la vida y que no conseguir algo o a alguien deseado no debería convertirse en una fuente de amargura. Recomienda centrar la esperanza en objetivos realistas y que dependan de uno mismo, evitando expectativas utópicas o comparaciones con las vidas idealizadas que muestran las redes sociales. Recuerda que detrás de esas imágenes también hay personas que sufren y atraviesan dificultades. Concluye afirmando que la esperanza es algo propio, valioso y necesario, y que debe cuidarse y mantenerse siempre.