Programas de salud mental en escuelas estadounidenses dirigidos a adolescentes que se autolesionan

24 de agosto de 2015

Las escuelas de EEUU han comenzado a ofrecer programas de salud mental para detener el fuerte aumento en el número de adolescentes que se autolesionan. Psicólogos especializados en adolescencia están entrenando a profesores y personal escolar para que puedan aconsejar a los estudiantes respecto a cómo afrontar adecuadamente las emociones estresantes.

Las autolesiones suelen ser una forma de expresar el intenso dolor emocional que sienten algunas personas, las cuales tienen dificultad para manifestarlo de una manera más saludable. Esta expresión a través del dolor físico que suele iniciarse en la adolescencia, calma de algún modo y por un breve espacio de tiempo, el dolor emocional de las personas que se lo infligen. Las lesiones consisten principalmente en realizase cortes en muñecas, brazos, piernas o el vientre. También pueden quemarse con cigarrillos o fósforos.

Los programas ofrecidos están basados en la terapia dialéctica conductual , la cual tiene como objetivo ayudar a las personas a regular sus emociones y enseñar habilidades para evitar autolesionarse cuando surja la necesidad.
El primer estudio aleatorizado y controlado de terapia dialéctica conductual en adolescentes, fue publicada en octubre y mostró que el tratamiento redujo significativamente la frecuencia de autolesión en adolescentes, comparado con otras terapias comunes.

Por supuesto la autolesión no es una manera adecuada de afrontar el dolor emocional y los problemas en general. Además, debido a la sensación momentánea de alivio que la persona puede experimentar, la conducta puede derivar en un hábito compulsivo con el consecuente empeoramiento del dolor emocional y físico. Por ello es fundamental que nos sensibilicemos de cara a esta problemática y la adopción de programas de prevención en el entorno escolar, que ya se están impartiendo en Estados Unidos. Un profesional de la salud mental posee las herramientas necesarias para tratar convenientemente este trastorno, por lo que es necesario pedir ayuda a partir de la primera conducta autolesiva o tentación de llevarla a cabo.

Por Instituto Carbonell 21 de abril de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el estrés surge principalmente de la acumulación de responsabilidades y preocupaciones que vamos asumiendo en el día a día sin gestionarlas adecuadamente. Señala que, aunque muchas veces normalizamos ese ritmo de vida, el problema aparece cuando esa carga supera nuestra capacidad de adaptación. Describe el estrés como un desgaste progresivo que afecta a la calidad de vida: dificulta el descanso, aumenta el cansancio mental y hace que los objetivos cotidianos se vuelvan más difíciles de alcanzar. Utiliza la metáfora de una “tarjeta de crédito”, donde empezamos la semana con cierta energía, pero vamos acumulando “deuda” hasta que llega un punto en el que no podemos rendir igual. Por ello, recomienda parar y reflexionar para identificar las fuentes reales de estrés, diferenciar lo imprescindible de lo secundario y aprender a delegar. La clave está en no vivir constantemente al límite, sino gestionar mejor las cargas para mantener el equilibrio en el día a día.
Por Instituto Carbonell 20 de abril de 2026
Como decía Charles Darwin, “no hay nada tan permanente como el cambio”. Vivimos en un momento histórico en el que es notable la resistencia a los cambios de opinión, reflejándose, sobre todo, en el ámbito político. Algunas investigaciones indican que las personas más conservadoras y menos abiertas a la experiencia suelen ser más resistentes al cambio. Al contrario, las personas con una ideología más progresista son más flexibles. Aun así, las personas que cambian de opinión lo hacen progresivamente porque, para nosotros, es mejor hacer pequeñas excepciones a las reglas que cambiar o dar un giro transformador a nuestras convicciones más íntimas. ¿Por qué? Por una parte, resulta necesario mencionar que los mecanismos biológicos, psicológicos y sociales que subyacen a nuestros comportamientos mantienen nuestra identidad. Estos elementos funcionan como factores protectores de nuestra personalidad y, por tanto, también de las creencias y principios que nos rigen. De este modo, cuando alguien intenta persuadirnos para reconsiderar una postura, esas raíces biológicas y psicosociales se ven amenazadas. Así, cuando alguien nos contradice, ya sea pública o privadamente, el cerebro altera el sistema nervioso autónomo y las hormonas, es decir, lo vivimos de manera estresante. El cerebro interpreta este evento como como una situación vergonzosa que daña nuestra autoestima. De hecho, algunos experimentos muestran que cuando alguien nos lleva la contraria, lo podemos llegar a vivir como algo doloroso porque se activan las mismas regiones cerebrales que al sentir dolor físico. Además, el hecho de estar inmersos en una era digital con información masiva ha propiciado que las ideologías, aficiones e incluso las manías más dispares se vean reforzadas, haciendo que los planteamientos que se expresan se vuelvan más impermeables al cambio. En opinión del dr Carbonell, el mejor antídoto es reconocer que uno puede equivocarse. Estar abierto a recibir información distinta o a la que no estamos acostumbrados promueve el sentido crítico y el razonamiento. De hecho, ser capaces de cambiar de opinión ayuda a no quedarse anclado en el pasado y permite seguir madurando psicológicamente.
Por Instituto Carbonell 20 de abril de 2026
El Dr. José Carbonell explica que tanto la belleza física como la belleza interior son importantes, pero que el verdadero valor está en el equilibrio entre ambas. Señala que, aunque la apariencia física suele ser lo primero que atrae, no es suficiente si no va acompañada de un desarrollo emocional, valores y una riqueza personal. Destaca que centrarse únicamente en el físico puede limitar a la persona, especialmente cuando toda su identidad gira en torno a la imagen. Por el contrario, cultivar también la parte emocional permite construir relaciones más profundas, mejorar la capacidad de socializar y generar mayor bienestar a largo plazo. Concluye que la combinación de cuerpo y mente es lo que realmente aporta una versión más completa y equilibrada de uno mismo, y que este equilibrio es lo que más valor tiene con el paso del tiempo.