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Cuando hablamos de recuerdos muchas veces pensamos que funcionan como una fotografía que permanece intacta con el paso del tiempo. Sin embargo, hoy en día a partir de la investigación en neurociencia se sabe que la memoria es mucho más dinámica. Un artículo publicado en 2026 por The Objective, explica la evidencia científica sobre el proceso de reconsolidación de la memoria. Según comentan las psicólogas e investigadoras Marta Reyes Sánchez y Julia Morales Castillo, cada vez que evocamos un recuerdo este permanece en un estado temporal de inestabilidad, y en ese tiempo puede modificarse antes de almacenarse de nuevo, incorporarando información nueva, reinterpretando emociones o cambiar algunos detalles. Los autores señalan que este proceso podría explicar por qué dos personas pueden recordar de forma distinta cosas de un mismo acontecimiento o por qué un recuerdo puede ir cambiando a lo largo de los años. A parte, la reconsolidación también tiene otro tipo de utilidades clínicas, ya que puede aprovecharse en la terapia psicológica para reducir el malestar emocional que provocan recuerdos dolorosos, como sucede en algunos casos de trastorno de estrés postraumático, ansiedad o depresión. En opinión del Dr. Carbonell, la memoria no es una copia exacta del pasado sino un proceso que cambia a lo largo del tiempo adaptándose a nuestras experiencias y dando un nuevo significado.

Cada paso que damos en la vida trae consigo una crisis inevitable. Como explica la psicóloga Rosa Rabbani en El Periódico , cualquier cambio de etapa nos deja "a la intemperie" porque las reglas que antes nos servían para el día a día dejan de funcionar. No importa si el cambio es positivo o desafiante; la mente necesita tiempo para construir un nuevo marco de seguridad donde encajar la nueva realidad. Investigaciones de la Universidad Nacional de Mar del Plata, realizadas por Franco Morales y Karina Dottori, respaldan que estas transiciones suelen volver nuestras relaciones y nuestro entorno más difíciles. Los "cambios normativos" propios de cada etapa vital generan una tensión natural porque nos obligan a renegociar roles que ya dábamos por sentados. Entender que este malestar no es un fallo, sino una respuesta lógica a la evolución de nuestra vida, es el primer paso para navegar la incertidumbre con más calma. La clave para superar estas crisis no es esperar a que pasen solas, sino sentarse a hablar, practicar el "ensayo y error" y ser flexibles con nosotros mismos y con los demás. En lugar de intentar que todo siga igual, el reto es aceptar que estamos en un proceso de transformación necesario para crecer. Si vemos cada cambio como una oportunidad imprescindible para aprender, saldremos de cada etapa con una madurez mucho más sólida y herramientas valiosas para el futuro. En opinión del Dr. Carbonell, estas crisis vitales no son un callejón sin salida, sino una invitación a la redefinición personal y relacional. Es fundamental no vivir las transiciones con la angustia de lo inmediato, sino validar nuestras emociones durante el caos y practicar la flexibilidad; solo a través de la comunicación abierta logramos que la incertidumbre de hoy se convierta en la solidez de mañana.

El Dr. José Carbonell , médico y psiquiatra, aborda con sensibilidad y realismo la difícil situación que implica una separación o divorcio en una relación de pareja. Preguntarse “¿te quieres divorciar de mí?” no es solo una expresión de crisis emocional, sino también el inicio de un proceso complejo que va mucho más allá del rompimiento afectivo. Carbonell reconoce que los motivos para divorciarse pueden estar más que justificados, pero advierte que tomar esa decisión trae consigo una serie de repercusiones legales, emocionales, familiares y personales que no siempre son consideradas al principio. Por eso, recomienda enfáticamente que el proceso se lleve a cabo con apoyo profesional: un buen abogado , para afrontar los aspectos legales correctamente, y un terapeuta , ya sea psicólogo o psiquiatra, que acompañe emocionalmente tanto a los adultos como a los hijos, si los hay. El doctor subraya que el divorcio es, en esencia, un cambio vital de gran impacto , que puede implicar mudanzas, reorganización de rutinas, reestructuración familiar y, en muchos casos, una doble forma de educar a los hijos. Es precisamente por esta complejidad que Carbonell insiste en no afrontar el proceso en soledad ni con improvisación, sino con una estructura sólida de apoyo profesional . En su experiencia clínica, ha visto cómo el acompañamiento adecuado puede transformar el caos en un camino más ordenado y humano. Su mensaje es claro: si estás considerando una separación o enfrentando un divorcio, hazlo con responsabilidad emocional, cuidando no solo tu bienestar, sino también el de los hijos y el entorno cercano. Buscar ayuda no es una muestra de debilidad, sino un acto de madurez y respeto hacia uno mismo y hacia los demás.

El Dr. José Carbonell , médico y psiquiatra, reflexiona en este mensaje sobre una idea muy común pero muchas veces tóxica: “te conformas con poco”. Esta frase, que puede venir de familiares, amigos o incluso del entorno social, sugiere que la vida que uno lleva no está a la altura de sus supuestas capacidades o expectativas. Vivimos en una sociedad que constantemente nos empuja a superarnos, a alcanzar ideales de éxito, belleza y estatus. Vemos cómo las personas se transforman cada día para cumplir con esos estándares. Pero según Carbonell, lo que verdaderamente importa no es esa imagen pública o social, sino cómo nos sentimos en nuestra vida cotidiana, en la intimidad de nuestro hogar, en la relación con nosotros mismos y con las personas cercanas. El doctor subraya que no hay nada de malo en tener ambiciones o querer mejorar, pero advierte sobre el riesgo de vivir permanentemente frustrados por no alcanzar expectativas externas o ideales ajenos. El verdadero equilibrio, afirma, está en reconocer nuestras propias metas, valorar lo que ya tenemos y disfrutar de lo que nos da paz y felicidad diaria —aunque a los ojos de otros parezca “poco”. Por eso, su mensaje es claro y empático: no te dejes arrastrar por la presión externa si lo que tienes te llena, te hace levantarte con ganas, y te permite vivir con salud emocional y serenidad. Las pequeñas cosas —un trabajo que te gusta, relaciones cercanas, tranquilidad interior— son las que realmente sostienen una vida plena. Y eso nunca será “conformarse con poco”, sino saber vivir con lo que de verdad importa.

El Dr. José Carbonell , médico y psiquiatra, reflexiona en este texto sobre una actitud defensiva y común en personas que atraviesan un mal momento emocional: “yo estoy bien, el problema son los demás”. Esta postura puede aparecer cuando amigos o familiares intentan acercarse con preocupación genuina, señalando cambios negativos o señales de sufrimiento, y reciben como respuesta una negación total acompañada de un discurso que proyecta el malestar en el entorno. Carbonell describe cómo estas personas, a menudo sin darse cuenta, adoptan una percepción distorsionada de la realidad, viéndose como víctimas constantes de su entorno y rechazando cualquier crítica o sugerencia de ayuda. Aun así, el Dr. Carbonell subraya la importancia de no abandonar a quienes se encuentran en esa situación. Si queremos y valoramos a esa persona, debemos procurar mantenernos a su lado con paciencia, sin confrontaciones, acompañando el proceso sin dejarnos arrastrar emocionalmente por su visión negativa o su aislamiento. Es crucial, según el doctor, conservar nuestro propio equilibrio: no asumir como verdad todo lo que la persona dice, ni dejarnos afectar por su percepción distorsionada. Al mismo tiempo, hay que entender que, en ciertos casos, la mejor forma de ayudar es recomendar que esa persona busque apoyo profesional. No siempre podremos cambiar o convencer a alguien desde el afecto o la amistad; hay ocasiones en las que la intervención de un terapeuta o psiquiatra es necesaria para iniciar un verdadero cambio. El mensaje final de Carbonell es claro: el apoyo emocional es valioso, pero debe ir acompañado de límites sanos y de la conciencia de que ayudar no siempre significa resolver, sino a veces guiar hacia quien sí puede hacerlo.

El Dr. José Carbonell , médico y psiquiatra, nos invita en este mensaje a establecer una conexión terapéutica directa con él, destacando la accesibilidad de sus servicios a través de la modalidad online. Señala cómo, especialmente desde la pandemia, tanto los pacientes como los profesionales de la salud mental se han acostumbrado a mantener consultas a distancia, permitiendo así un acompañamiento cercano, sin importar la ubicación geográfica. Desde su base en Palma de Mallorca, el Dr. Carbonell atiende a muchas personas que, aunque pasaron por la isla, continúan sus tratamientos con él desde cualquier parte del mundo. Ya sea por videollamada en WhatsApp, Skype, Zoom u otras plataformas, él y su equipo de psicólogos garantizan una atención flexible y adaptada a las herramientas disponibles para cada paciente. Con años de experiencia realizando terapias online, el Dr. Carbonell asegura que este tipo de atención es efectiva y confiable. Su mensaje es claro: si estás buscando apoyo profesional en salud mental, puedes contactarlo fácilmente a través del enlace que aparece en la plataforma del video. Él mismo se compromete a ofrecer una atención cercana, personalizada y de calidad, estés donde estés.

Solemos asociar la lectura con el aprendizaje o el entretenimiento, pero cada vez existe mayor evidencia de que también puede ser beneficioso para nuestra salud mental. A la vez que estimula el cerebro, leer de manera frecuente puede ayudar a incrementar el bienestar emocional y el mantenimiento de las funciones cognitivas. Un artículo publicado en The Objective en julio del 2024 recoge diversos estudios, como el realizado en el 2023 por Ilaria Corbo, Giulia Marselli, Valerio Di Ciero y Maria Casagrande, investigadores y psicólogos de la Universidad de Roma La Sapienza, donde muestran como la lectura se relaciona con una mejora de la salud cognitiva y emocional. Entre los diferentes beneficios encontrados, están la reducción del estrés, el desarrollo de la empatía y la imaginación, el aumento de la capacidad de concentración y la reserva cognitiva, un mecanismo que ayuda al cerebro a llevar mejor el paso del tiempo y el envejecimiento. Los investigadores destacan que dedicar unos minutos al día a leer puede convertirse en un hábito saludable que, junto con el ejercicio físico, un descanso adecuado y las interacciones sociales, ayuda a mantener una buena salud mental y emocional. Aunque la lectura no sustituye a un tratamiento psiquiátrico o psicológico cuando es necesario, si puede contribuir a un estilo de vida beneficioso para el bienestar mental. En opinión del Dr. Carbonell, incorporar la lectura como un hábito diario es una forma sencilla de mantener en buena forma al cerebro. Elegir libros que resulten agradables y elegir momentos tranquilos para leer puede favorecer la concentración, reducir el estrés y convertirse en un hábito que aporte bienestar a largo plazo.

El Dr. José Carbonell aborda en este texto el difícil momento en el que una persona se enfrenta a un sufrimiento emocional tan intenso que ya no puede funcionar con normalidad. Describe con claridad ese punto de agotamiento profundo, en el que incluso después de haber intentado terapias, cambios de estilo de vida, mejoras en las relaciones y en el entorno laboral, la persona sigue atrapada en pensamientos negativos persistentes, falta de energía, alteraciones del apetito y un bloqueo general frente a la vida. Reconociendo el estigma que todavía pesa sobre estos medicamentos y sobre los propios psiquiatras, aclara que la medicación no solo es segura —con más de 50 años de uso clínico—, sino que en casos de depresión grave, se ha comprobado mediante estudios de neuroimagen que el cerebro reduce su actividad funcional, lo que puede requerir apoyo farmacológico para recuperarse. El Dr. Carbonell insiste en que lo verdaderamente preocupante no es tomar medicación, sino seguir viviendo en un estado de sufrimiento crónico que impide llevar una vida digna y funcional. Si bien la terapia psicológica es fundamental y valiosa, reconoce que en algunos casos la combinación con antidepresivos, o incluso su uso independiente, puede ser decisiva para recuperar el equilibrio. Su mensaje final es claro: no hay que temerle a los antidepresivos, hay que temerle a una enfermedad que no te deja vivir. Buscar ayuda médica no es un signo de derrota, sino una forma de empezar a reconstruir la vida desde un lugar de mayor estabilidad y salud.
Muchas de las reacciones emocionales que experimentamos en nuestras relaciones no responden únicamente a lo que ocurre en el presente, sino también a patrones emocionales y relacionales que hemos aprendido a lo largo de la vida, especialmente durante las primeras experiencias con las figuras de cuidado. Según el artículo publicado originalmente en The Conversation realizado por Paloma López et al. (2026), investigadores de la Universidad Internacional de Valencia (VIU) y otras instituciones académicas y sanitarias, relatan que estos aprendizajes contribuyen a construir la manera en que interpretamos las conductas de los demás y regulamos nuestras emociones. De modo que situaciones ambiguas, como un silencio, una respuesta breve o un pequeño desencuentro, pueden activar reacciones intensas, aunque objetivamente no representen una amenaza. Por ello, tendemos a repetir patrones que nos generan sufrimiento, no porque lo elijamos conscientemente, sino porque el cerebro suele responder según modelos relacionales que ha aprendido y automatizado con la experiencia. Aunque la personalidad presenta cierta estabilidad a lo largo del tiempo, la evidencia científica muestra que no es completamente invariable. Gracias a la neuroplasticidad y a intervenciones psicoterapéuticas centradas en la regulación emocional, es posible reorganizar estos aprendizajes, comprender el origen de estas respuestas y desarrollar formas más adaptativas de comprendernos a nosotros mismos y a los demás. Cambiar no significa dejar de ser quienes somos, sino ampliar nuestra capacidad para regular las emociones. En opinión del Dr. Carbonell, entender por qué repetimos ciertos patrones no significa justificarlos, sino abrir la posibilidad de cambiarlos . Es posible dejar de repetir aquellos patrones que generan malestar y construir una manera más saludable de relacionarnos.
